Pero entre ambos aparece un espacio amplio de ciudadanos que no se siente plenamente representado por ninguno. Ese tercio existe.
La incógnita es si podrá transformarse en una alternativa política o si terminará nuevamente distribuido entre las dos opciones principales.
El peso de las reglas
La respuesta no dependerá solamente de la demanda electoral. También dependerá de las reglas. La discusión sobre la eliminación de las PASO puede modificar profundamente la forma en que se construyan las coaliciones en 2027.
Las primarias tienen múltiples problemas. Pero cumplen una función política concreta: permiten que espacios con diferencias internas compitan sin necesidad de romper.
Sin PASO, la lógica cambia. O existe un acuerdo previo. O cada sector construye su propia oferta.
Eso puede favorecer a quienes ya tienen un liderazgo indiscutido y complicar a quienes necesitan ordenar varias corrientes internas.
Hoy La Libertad Avanza tiene algo que sus adversarios no poseen: sabe quién conduce y, salvo un cambio extraordinario, sabe quién será su candidato presidencial.
El resto todavía debe resolverlo.
El problema del centro
En cada elección vuelve la misma pregunta: ¿Existe un electorado de centro en la Argentina?
Probablemente sí.
Lo que resulta mucho menos evidente es que exista una fuerza política capaz de representarlo de manera homogénea. Porque ese tercio que no quiere ni al peronismo ni a LLA no necesariamente piensa igual.
Allí conviven moderados. Liberales no mileístas. Peronistas desencantados. Radicales. Desarrollistas. Provincialistas. Votantes independientes. Personas preocupadas fundamentalmente por la economía. Otras por la institucionalidad. Otras por la seguridad. Y otras simplemente cansadas de elegir entre dos opciones que sienten lejanas.
El error sería confundir no sentirse representado por los extremos con compartir una identidad política común.
La dificultad de construir una tercera opción
Una alternativa de centro puede existir. Lo difícil es imaginar que pueda quedarse íntegramente con ese tercio. Porque para hacerlo necesita algo más que dirigentes razonables. Necesita liderazgo. Identidad. Una narrativa. Una idea de futuro. Y, sobre todo, una razón suficientemente poderosa para que ciudadanos muy diferentes decidan permanecer juntos.
La política argentina está llena de experiencias de terceras fuerzas que crecieron rápidamente y después se desarmaron con la misma velocidad. El centro suele tener votos. Lo que muchas veces no tiene es cohesión.
¿Qué hará el peronismo?
La otra pregunta es qué oferta presentará el peronismo. Hasta ahora no aparecen señales claras de una transformación profunda de su visión económica o política. Sí existen múltiples candidatos y corrientes internas.
Axel Kicillof, Sergio Uñac, Ricardo Quintela, Juan Grabois y otros nombres forman parte de una discusión todavía abierta dentro del espacio. Eso no significa que la propuesta final vaya a ser idéntica a la de elecciones anteriores. Pero, por ahora, la competencia parece concentrarse más en quién representa al espacio que en una redefinición integral de qué representa.
Y ahí vuelve a aparecer el problema de las PASO. Si desaparecen, ordenar esa diversidad será mucho más costoso.
Milei necesita menos para seguir siendo central
La Libertad Avanza juega otro partido. Incluso si Milei no lograra la reelección, todo indica que el espacio seguirá siendo un actor central del sistema político.
El bloque libertario tiene margen para crecer en ambas cámaras y consolidarse como una fuerza decisiva en cualquier escenario posterior a 2027. Eso importa mucho. Porque la próxima presidencia -sea quien sea- deberá discutir reformas previsionales, tributarias, laborales y fiscales de enorme complejidad.
LLA puede dejar de ser gobierno y seguir teniendo poder. Puede incluso convertirse en un árbitro indispensable para construir mayorías legislativas. Esa es una diferencia importante respecto de otros fenómenos políticos recientes que desaparecieron casi al mismo ritmo que surgieron.
Una elección potencialmente binaria
Por eso existe una posibilidad concreta de que 2027 termine siendo más binaria de lo que hoy parece. No porque no exista una demanda por una tercera opción. Existe. Sino porque la oferta puede no conseguir organizarla. Si el peronismo retiene un núcleo propio y Milei mantiene la capacidad de representar futuro para una parte relevante de la sociedad, muchos votantes que no se sienten cómodos con ninguno de los dos pueden terminar eligiendo entre ambos.
No por entusiasmo. Por descarte. Por temor. Por expectativa. O simplemente porque no apareció algo suficientemente convincente en el medio.
Tres claves de lo que viene
1. Las reglas electorales pueden definir la oferta antes que los candidatos: Eliminar o modificar las PASO tendrá efectos muy diferentes sobre espacios cohesionados y coaliciones fragmentadas.
2. Existe un electorado no representado, pero no necesariamente un electorado de centro homogéneo: Convertir ese tercio en una fuerza política requiere mucho más que ocupar una posición intermedia.
3. LLA llegó para permanecer: Más allá del resultado presidencial, su crecimiento parlamentario puede convertirla en un actor central para las reformas que deberá discutir la Argentina después de 2027.
*- Por Pablo Pérez Paladino
Consultor Político | Director de Enter Comunicación




