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- por Fabricio Rasjido
Julio llegó cargado de fútbol, con la fiebre por la Selección argentina ocupando el centro de la escena en el país y también en la provincia. Pero mientras la atención pública se concentra en la pelota, hay otros juegos que empiezan a filtrarse en voz baja, con la mirada puesta en un horizonte mucho menos inmediato y bastante más decisivo, el de 2027.
¿Es la etapa post Adorni un relanzamiento de la gestión? Seguro es un cambio relevante de funcionarios, pero si representa una nueva etapa está por verse. Una nueva fase implica un giro estratégico y metodológico que nunca es fácil, ni rápido, más allá de las buenas intenciones. Sobre todo, cuando lo que no parece modificarse es la lógica del control de la caja mayor.
Javier Milei no ganó la elección presidencial solamente por su programa económico. Ganó porque representaba algo mucho más potente para una parte importante de la sociedad: era distinto. Nunca había gobernado. No venía de administrar una provincia ni una intendencia. No había construido su carrera dentro de los partidos tradicionales. No era "la casta".
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- por Carlos Fara
Como titulamos esta columna la semana pasada, el paciente había entrado a terapia intensiva y solo un milagro lo podía salvar. Como siempre, el hilo se corta por lo más fino. No daba para más. El presidente ya había pagado todos los costos y tocado piso en la opinión pública.
Hace algunas semanas escribíamos sobre las dos Argentinas que conviven. Por un lado, la Argentina que crece, exporta, atrae inversiones y fortalece su posición en el mundo. Por el otro, la Argentina que sigue llegando con dificultad a fin de mes, que ve deteriorarse su poder adquisitivo y que todavía no logra percibir en su vida cotidiana muchas de las mejoras que muestran los indicadores macroeconómicos.
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- por Carlos Fara
Ese es el título de una notable película argentina de 1949, dirigida por Hugo Fregonese. Se trata de un policial negro sobre un empleado bancario que idea un plan para enriquecerse rápidamente, enfrentando las consecuencias morales y personales. ¿Algún parecido con la realidad? No, no se confundan: el jefe de gabinete era “apenas un periodista”. Pero esa es otra película.