Pero el cierre fue completamente inesperado. Después del tercer gol de Central se desató una gresca entre futbolistas de ambos equipos, hubo corridas y golpes dentro del campo de juego y la tensión se trasladó posteriormente hacia la zona de acceso a los vestuarios.

El árbitro Darío Herrera terminó dando por finalizado el encuentro una vez que los jugadores de Estudiantes abandonaron el terreno de juego.

Di María apareció cuando Central más lo necesitaba

Estudiantes golpeó prácticamente desde el vestuario.

Apenas habían transcurrido 51 segundos cuando Alexis Castro apareció por el segundo palo y puso el 1-0 para el Pincha. El conjunto platense había comenzado mejor y parecía tomar rápidamente el control del partido.

Central, sin embargo, encontró a su máxima figura.

A los 22 minutos, Ángel Di María ejecutó un tiro libre espectacular, colgó la pelota del ángulo y estableció el 1-1.

El partido empezó a cambiar.

Sobre el cierre de la primera mitad llegó otra de las jugadas claves. A instancias del VAR, Herrera sancionó penal para Rosario Central por un contacto de González Pirez sobre Enzo Copetti.

Di María tomó la pelota. Y no falló.

A los 45+11 minutos, el Fideo convirtió desde los doce pasos y puso al Canalla 2-1 arriba antes del descanso.

El segundo tiempo tuvo tensión, lesiones y polémica

Central salió a jugar el complemento con la ventaja y Estudiantes buscó reaccionar.

El partido tuvo además varios momentos de preocupación por lesiones en el equipo platense. Neves debió retirarse en ambulancia después de una fuerte caída sobre su brazo y luego también dejaron el campo Jalíl Elías y Guido Carrillo.

Del otro lado, Rosario Central intentó aprovechar los espacios y tuvo oportunidades para liquidarlo.

Muslera apareció dos veces para mantener con vida al Pincha.

Pero el partido todavía tenía reservado un último capítulo.

El gol que desató el caos

A los 45+5 minutos del segundo tiempo, cuando Estudiantes había enviado a Muslera al área en busca del empate, Rosario Central recuperó la pelota y salió rápidamente de contra.

La definición fue con el arco vacío.

Julián Fernández marcó el 3-1 y desató la celebración del Canalla.

Pero inmediatamente después comenzó el escándalo.

Los futbolistas de ambos equipos se enfrentaron en el campo de juego. Hubo corridas, empujones y golpes, mientras integrantes de los cuerpos técnicos intentaban contener la situación.

La tensión no quedó limitada al césped y también se trasladó hacia la zona de ingreso a los vestuarios.

Verón entró a la cancha y reclamó a Herrera

En medio de la confusión, Juan Sebastián Verón ingresó al campo de juego y fue directamente hacia el árbitro Darío Herrera para reclamarle por su actuación.

El clima ya era absolutamente desbordado.

Finalmente, después de que los jugadores de Estudiantes dejaran el terreno de juego, Herrera dio por terminado el encuentro.

Rosario Central podía festejar. Estudiantes, en cambio, se retiró envuelto en bronca.

La 14ª estrella para Rosario Central

En medio del escándalo, hubo una certeza deportiva: Rosario Central es campeón de la Supercopa Internacional.

El equipo rosarino se impuso 3-1 con una actuación decisiva de Di María, que marcó dos goles y volvió a ser protagonista en una noche de título.

El Canalla sumó así la 14ª estrella de su historia.

Una consagración que tuvo todos los ingredientes: remontada, golazos, polémicas, VAR, lesiones, tensión y un final que terminó antes de lo esperado.