Vaca Muerta quedó nuevamente en el centro de una disputa geopolítica entre Estados Unidos y China, luego de que el embajador estadounidense en la Argentina, Peter Lamelas, reclamara limitar la participación de empresas chinas en el estratégico enclave energético de Neuquén.
Durante su participación en el AmCham Energy Summit 2026, Lamelas cuestionó el uso de tecnología y redes de inteligencia artificial de origen chino y advirtió sobre los riesgos que, según su visión, podrían representar para la seguridad de la información y para la llegada de nuevas inversiones extranjeras.
“China exige a las empresas que le den al Estado chino acceso a cualquier dato que pasa por su tecnología y redes de IA. Todo está controlado por el Partido Comunista chino”, sostuvo el diplomático, quien consideró que esta situación podría desalentar la llegada de inversores internacionales a Vaca Muerta.
El conflicto escaló por un acuerdo con Huawei
La tensión aumentó en las últimas horas luego de que Lamelas enviara una carta a CALF, la distribuidora eléctrica de la provincia de Neuquén, a raíz de su intención de avanzar en un acuerdo tecnológico con la empresa china Huawei.
La compañía neuquina decidió hacer público el planteo del embajador, quien posteriormente volvió a pronunciarse públicamente para insistir con su pedido de revisar el acuerdo.
“La seguridad de los datos es una cuestión de seguridad nacional”, remarcó Lamelas.
En ese sentido, sostuvo que existen empresas interesadas en invertir en la Argentina, pero que requieren garantías respecto de la protección de sus datos y de la utilización de redes consideradas confiables.
La posición de Argentina, entre dos potencias
La disputa se produce en un contexto complejo para la Argentina, que mantiene vínculos económicos y estratégicos tanto con Estados Unidos como con China.
Entre los principales puntos de contacto con el gigante asiático se encuentra la base instalada en Neuquén, además del swap de monedas con China, que fue recientemente renovado y constituye una herramienta relevante para las reservas del Banco Central.
Por estos compromisos, el Gobierno argentino cuenta con un margen de maniobra limitado para modificar de manera inmediata sus relaciones con Beijing.
El desafío para la administración de Javier Milei consiste así en sostener el vínculo estratégico con Estados Unidos, uno de los principales socios que busca profundizar sus inversiones en el sector energético argentino, sin poner en riesgo acuerdos previamente establecidos con China.
En este escenario, Vaca Muerta se convierte en un punto estratégico de la disputa, no solo por su potencial energético y su capacidad para atraer inversiones, sino también por el creciente interés de las principales potencias mundiales en controlar tecnologías, infraestructura y cadenas de suministro vinculadas al desarrollo del sector.




