Pero detrás de esa hiperactividad aparece una paradoja que empieza a preocupar al oficialismo: Milei habla más, pero la conversación digital ya no tiene el mismo impacto que durante los primeros años de su gestión.

Según un relevamiento de la consultora Ad Hoc, las menciones que referencian al Presidente cayeron 70% respecto de febrero de 2025, cuando el caso $Libra había disparado la conversación en redes. El estudio también detectó una baja en las interacciones generadas por las cuentas que habitualmente impulsan contenidos oficialistas.

Más publicaciones, menos repercusión

El desgaste también aparece en las audiencias de las entrevistas de Milei en medios y canales de streaming cercanos al Gobierno.

El 14 de mayo de 2026, una extensa entrevista del Presidente en Carajo reunió 279 mil visualizaciones, mientras que ese mismo día su aparición en Neura alcanzó 155 mil.

La comparación con diciembre de 2024 resulta significativa: en aquel momento, una entrevista de Milei había superado 1,4 millones de reproducciones.

El fenómeno fue definido por Ad Hoc como una “fatiga digital”, con un descenso paulatino y persistente del protagonismo del Presidente en el terreno que durante mucho tiempo fue uno de sus principales activos políticos.

El Gobierno apunta al algoritmo

Dentro del oficialismo circula una explicación técnica para la pérdida de alcance. Según esa lectura, X habría modificado su algoritmo y ahora favorecería los videos y el contenido original por encima de las publicaciones basadas en citas y republicaciones.

Milei utiliza con frecuencia precisamente ese mecanismo para instalar mensajes, responder críticas y amplificar publicaciones de terceros.

“Ahora, X busca promover la publicación de videos y contenido original. Básicamente quieren convertirse en YouTube”, explicó un referente libertario. Al mismo tiempo, desde ese sector sostienen que las apariciones públicas y los discursos del Presidente todavía conservan repercusión.

La interna que también pesa

Existe, sin embargo, otra explicación dentro del universo libertario. La merma también es atribuida a la marginación del aparato digital vinculado a Santiago Caputo y al malestar de sectores de la militancia que participaron de la construcción original de La Libertad Avanza.

Referentes de ese espacio cuestionan que dirigentes vinculados a aquella estructura hayan perdido protagonismo mientras avanzan las conversaciones entre La Libertad Avanza y el PRO de cara a 2027.

“No hay ni uno mileista”, se quejó un referente digital al referirse a las reuniones entre dirigentes de ambos espacios.

La tensión se suma a una caída de la imagen presidencial que distintas encuestas ubican alrededor de los 35 puntos, según la información relevada por Noticias Argentinas.

¿Por qué Milei confronta más?

En ese escenario aparece la pregunta central: ¿el aumento de los ataques es una causa del desgaste o una respuesta frente a él?

Una fuente especial resumió la lógica del Presidente con una frase: “Ataca cuando lo atacan más”.

Así, la escalada verbal contra periodistas y críticos puede leerse como una forma de recuperar centralidad en un espacio donde Milei construyó buena parte de su identidad política.

La paradoja es que el Presidente parece necesitar cada vez más ruido para conseguir una repercusión que ya no llega con la misma facilidad. Y esa pérdida de potencia digital empieza a generar preguntas no solo sobre el algoritmo, sino también sobre el estado de ánimo de la propia militancia libertaria.