Elías recordó que llegó al hospital el 3 de octubre de 1960, poco después de que gran parte de los recursos humanos y materiales fueran trasladados al entonces nuevo Hospital Pablo Soria. Según relató, la institución se encontraba prácticamente vacía, aunque la demanda asistencial creció rápidamente. “En diez días comenzaron a llegar los enfermos. Al mes ya había algunos internados. Al tercer mes ya estaba el hospital con 200 enfermos internados”, señaló.
Durante los primeros años de gestión, el establecimiento debió ampliar sus servicios para atender la creciente cantidad de pacientes afectados por tuberculosis. El médico describió ese período como una etapa marcada por una elevada mortalidad y una amplia propagación de la enfermedad. “Muertos por montón, enfermos por montón. El contagio era la regla”, afirmó.
El exdirector indicó que el combate contra la enfermedad demandó alrededor de dos décadas de trabajo sostenido. Según explicó, recién hacia 1980 y 1981 las autoridades sanitarias consideraron que la tuberculosis estaba controlada y había dejado de representar un problema relevante de salud pública.
Elías destacó como uno de los principales logros la reducción de la mortalidad asociada a la enfermedad. Recordó que en los momentos más críticos los índices alcanzaron los 250 fallecimientos por cada 100.000 habitantes, mientras que hacia 1980-81 esa cifra había descendido a 50 por cada 100.000 habitantes. “Mi felicidad mayor fue cuando los índices de enfermedad, los índices de mortalidad habían bajado”, expresó.
También repasó las dificultades que enfrentó el hospital para conformar equipos de trabajo. Según relató, al inicio contaban con apenas cuatro enfermeras y debieron organizar y crear su propio sistema de formación para cubrir las necesidades asistenciales.
Pese a los avances logrados en las últimas décadas, el especialista manifestó preocupación por la situación actual de la enfermedad. Citando datos del Ministerio de Salud Pública de la Nación, sostuvo que los casos de tuberculosis están en aumento en el país y que en Jujuy se registran más de 500 nuevos diagnósticos por año.
Aunque remarcó que el Hospital San Roque ya no funciona como un centro especializado en tuberculosis, consideró necesario mantener áreas dedicadas al seguimiento de la enfermedad. “Aquí ya no es hospital de tuberculosis, pero sí tiene que haber un departamento que se ocupe. No vamos a volver a lo de antes”, concluyó.




