En el primer día del nuevo año, Japón enfrenta una tragedia con un fuerte terremoto y tsunami que dejaron a su paso devastación y pérdidas humanas. Con una magnitud preliminar de 7,6, el sismo afectó el centro del país y su costa occidental, marcando el evento telúrico más potente en la región en más de cuatro décadas, según el Servicio Geológico de Estados Unidos.