La historia de José Emanuel Ábalos es una historia de superación, esfuerzo e inclusión. Tiene 16 años y, cuando tenía 11, una mala praxis provocó que perdiera la visión. A partir de entonces, junto a su familia tuvo que atravesar un proceso de adaptación que encontró en el deporte una herramienta fundamental para recuperar confianza y proyectarse hacia nuevos desafíos.
Hace cuatro años comenzó a practicar judo y, desde aquel primer entrenamiento, no volvió a alejarse de la disciplina. Con el acompañamiento de su mamá, Sandra Burgos, y del sensei Leandro Agustín Carrillo, José logró transformar una situación adversa en una oportunidad para crecer y competir.
“Gracias al judo salió adelante. Hoy por hoy vive su vida con normalidad y está representando a Jujuy en los paralímpicos”, contó Sandra, quien destacó el entusiasmo de su hijo por continuar avanzando en el deporte.
José ya tuvo la posibilidad de participar en competencias nacionales e internacionales e incluso enfrentó a un atleta colombiano. Ahora se encuentra entrenando con la mirada puesta en un nuevo objetivo: competir en Brasil y volver a representar a Jujuy.
“Hace cuatro años que practico este deporte. Un día comencé y desde ahí no paré”, contó José, quien además destacó el carácter inclusivo de la disciplina. “Para mí el judo es inclusivo, se adapta a todos. Me gustaría que todos conozcan este deporte”.
Un espacio donde todos tienen lugar
José entrena en Judo San, una escuela ubicada en Alto Comedero que combina el judo convencional con una propuesta inclusiva. Allí entrenan personas con y sin discapacidad en un mismo espacio, con el objetivo de que el deporte también sea una herramienta de integración y socialización.
Al frente de la escuela se encuentra Leandro Agustín Carrillo, profesor de judo convencional e inclusivo, quien comenzó a practicar este deporte hace una década y desde hace tres años trabaja especialmente con chicos con discapacidad.
Carrillo explicó que durante 2022 y 2023 realizó capacitaciones para poder desarrollar una propuesta cada vez más inclusiva. Su vínculo con el deporte también nació de una experiencia personal: durante su adolescencia atravesó situaciones de bullying, una etapa que marcó su vida y que hoy busca transformar en acompañamiento para otros jóvenes.
“Quiero darle mi apoyo a los chicos que tienen discapacidad. Siento que en la escuela no hay rótulos, incluimos a todos, para que ellos también socialicen, se conozcan y sean amigos”, sostuvo.
Las clases se realizan en el Centro Vecinal B5 de Alto Comedero, los miércoles y viernes de 19 a 22.

El pedido de Judo San: más equipamiento para seguir creciendo
A pesar del crecimiento de la escuela y de la participación de sus alumnos en competencias, actualmente cuentan con recursos limitados para desarrollar los entrenamientos. Según explicó Carrillo, todos los alumnos practican utilizando apenas cuatro colchonetas.
Por este motivo, desde Judo San solicitan el acompañamiento de la comunidad y de las instituciones para poder incorporar colchonetas, vestimenta y otros elementos deportivos.
“Espero el apoyo de todos, del Gobierno, con equipo deportivo. Cualquier ayuda es bienvenida. También invitamos a todos los chicos a que vengan a conocer el deporte, la escuela está abierta a todos”, expresó el profesor.
La familia de José también impulsa una rifa para recaudar fondos y comprar una nueva colchoneta, mientras continúa acompañando la preparación del joven atleta.
Sandra remarcó que sostener la actividad deportiva y afrontar los viajes y competencias representa un esfuerzo económico importante. “Le pido a la Secretaría, al Gobierno y al Ministerio que se involucren en acompañar a los deportistas. Es difícil costear todos los gastos”, señaló.
Mientras José se prepara para su próximo desafío internacional, en Judo San continúan trabajando para que el tatami sea un lugar donde las diferencias no sean un límite y donde cada chico pueda encontrar en el deporte una oportunidad para crecer.
Para colaborar o conocer la propuesta de Judo San, se puede contactar al 3884 211389.




