De hecho, esa escena se viralizó como meme y reel:

Y esto nos lleva al verdadero tema de esta nota: los memes y la política. Como adelantamos en la nota anterior, la discusión política actual se caracteriza por su transmedialidad y fusión. Esto es, los discursos políticos verbales, visuales y audiovisuales saltan de la televisión a las redes sociales, y de allí a la radio, y de allí de nuevo a las redes, en un circuito dinámico de retroalimentaciones y agencias compartidas donde los usuarios, la gente común, comparte el poder de producir significados junto con políticos, periodistas, asesores de imagen, etcétera.

Por ello, en el caso de los debates presidenciales, es muy importante mirar lo que está ocurriendo simultáneamente en redes, no sólo con votaciones varias sino también, y sobre todo, con la producción y circulación de memes, reels, shorts, etcétera. Son estos pequeños formatos los que resumen y encuadran la participación de los distintos candidatos. Esto es fundamental: los memes interpretan y re-interpretan las performances, resaltando algunos aspectos o frases que quedarán como resumen (siempre parcial) de todo lo transcurrido en el debate.

Claro está que las distintas facciones ya lo saben y ponen a todas sus tropas a votar y compartir. Sin embargo, hay algo en la viralización de un meme que sigue siendo inmanejable e impredecible. Tiene que ver con su capacidad de resumen de una situación, de reconocimiento masivo de las implicancias de la misma, y del humor con que se aborda.

Lo cierto es que la producción memística de ayer fue bastante pobre comparada con otros debates, con muy pocos elementos destacados, salvo la referencia al derecho a réplica, al que dedicaron los memes más creativos.

Lo que nos muestra esta tematización es que hubo cierta paridad, en la que cada uno representó el papel esperado, con pocos momentos o características memeables.

Como características de los candidatos memeables, sobresalieron el titubeo de Bullrich y la referencia permanente e idealizada a Córdoba de Juan Schiaretti, que motivó una de las mayores cadenas de memes (memes agrupados alrededor de un tema o tópico):

En cuanto a momentos memeables, basta ver las tendencias en X para ver cómo coinciden con la producción de memes (con excepción de #Fueron30000 que derivó en otro tipo de discusiones más profundas):

  • #Leliqs para el momento en que Milei le pide una respuesta a Bullrich.
  • #Papa para cuando Massa solicita a Milei que realice un pedido de disculpas a Francisco y el pueblo católico apostólico romano.
  • #RincóndelVago para la crítica de Bregman a Milei sobre los supuestos números negativos del comunismo, golpe de efecto que la candidata no terminó de aprovechar para desmentir.
  • Y, por último, la estrella memística de la noche: #GatitoMimoso.

 

El hecho de que estas últimas dos tendencias provengan de la participación de Myriam Bregman habla de su muy buena performance (adelantada ya en nuestra nota anterior), haciéndose notar como hay que hacerlo en estas instancias del espectáculo político, con frases llamativas y memeables, concentradoras de muchos sentidos, que abren el juego a una breve exposición que las explique y expanda. En la primera de ellas, no lo resolvió bien, pero en esta última sí, porque ligó el “gatito mimoso del poder” con la “casta” empresarial, la “casta” sindical y Barrionuevo, y la “casta” socioeconómica que vive en barrios privados. ¡Golazo!

Es posible que el debate no cambie nada, e incluso que la circulación memística tampoco, es decir, que sólo sirva para reafirmar ideas, identidades y adhesiones. En general, clarifica (les da argumentos) y refuerza las posiciones previas.

Pero sí tiene consecuencias:

  • por un lado, da mayor exposición a candidatos y discursos que pueden generar encuadres diferentes cuya repercusión se verá con el tiempo, y con la consolidación de esa misma representación en los discursos y prácticas. Para poner un ejemplo, el “gatito mimoso del poder” puede imponerse si se acentúa en el tiempo la información sobre los vínculos entre Milei y el poder empresarial. O puede desaparecer y ser sòlo un momento, un instante.
  • por otro lado, los debates son muy importantes para quienes tienen más para ganar o perder. En este caso, eran Massa, por la economía, y Bullrich, por su inconsistencia. Massa salió bien parado, después de pelear como gato panza arriba y usar todos sus derechos a réplica en esa materia. Bullrich concentró las miradas de un electorado que esperaba reafirmar su confianza, y que seguramente hoy estará igual o más dubitativo que antes del debate.

En fin, si se quiere ver por dónde pasan las discusiones, es necesario correlacionar los análisis políticos mediáticos con los memes producidos y las tendencias en redes sociales. Y seguir su deriva en el tiempo, en función de nuevos hechos e informaciones que terminan por asentar o desestimar representaciones.

*- Por Lucas Perassi
Escritor, Docente e Investigador universitario