El estudio fue realizado sobre una muestra de 1.507 personas de todo el país, encuestadas online entre el 7 y el 11 de agosto. El resultado muestra una creciente distancia entre la evolución de algunos indicadores macroeconómicos y la percepción que tienen las familias sobre su realidad cotidiana.

Para la consultora, el malestar económico dejó de ser una percepción coyuntural y se transformó en un “rasgo estructural de la opinión pública”.

El bolsillo, bajo presión

La situación económica de los hogares aparece reflejada en otro dato contundente. El 48% de los encuestados aseguró que no logra llegar a fin de mes.

En tanto, apenas el 18% afirmó haber podido ahorrar durante el último mes. Otro 32% consiguió cubrir sus gastos básicos, pero sin contar con margen para guardar dinero.

La restricción también impacta sobre el consumo. El 62% consideró que no es un buen momento para comprar electrodomésticos, mientras que el 75% afirmó que no realizó ningún gasto en actividades de esparcimiento, como cine, teatro o cenas, durante el último mes.

El empleo se convierte en la principal preocupación

La desocupación desplazó a otros problemas y se consolidó como la principal preocupación que los argentinos esperan que el Gobierno resuelva.

El 36% la ubicó en el primer lugar, seguida por la corrupción, con 32%; la inflación, con 11%; y la inseguridad, con 9%.

El temor también se extiende al ámbito familiar. El 64% de los encuestados manifestó preocupación ante la posibilidad de que algún integrante de su familia pierda el empleo durante los próximos meses.

Inflación y dólar, otra fuente de incertidumbre

Las expectativas sobre los precios tampoco son alentadoras. El 55% cree que la inflación se acelerará en los próximos meses, mientras que apenas el 22% considera que los precios bajarán.

Además, el 63% sostiene que el Gobierno no está resolviendo el problema inflacionario, frente a un 34% que considera que sí lo está haciendo.

Con el dólar ocurre algo similar. El 57% de los consultados prevé una suba de la cotización, mientras que el 32% cree que permanecerá estable.

Una señal de alerta para Milei

El deterioro de las expectativas también tiene una lectura política. El 63% de los encuestados responsabiliza al gobierno de Javier Milei por la situación económica actual, mientras que el 35% atribuye la responsabilidad a la gestión anterior de Alberto Fernández, Cristina Fernández de Kirchner y Sergio Massa.

El dato adquiere especial relevancia porque el nivel de pesimismo registrado en agosto vuelve a ubicarse en valores similares a los del final del gobierno de Fernández.

A poco más de un año de las elecciones de 2027, la encuesta deja una señal incómoda para la Casa Rosada: la estabilización de algunas variables macroeconómicas todavía no logra traducirse en una mejora percibida en el bolsillo, el empleo y las expectativas de los argentinos.