El papa León XIV evoluciona favorablemente tras ser sometido a una cirugía para extirparle un adenocarcinoma pulmonar en el Policlínico Agostino Gemelli de Roma. Según el último parte médico difundido por la Oficina de Prensa de la Santa Sede el Pontífice pasó una noche tranquila y su recuperación avanza según lo previsto.
El informe, firmado por el doctor Luigi Carbone, director del Departamento de Salud e Higiene del Estado de la Ciudad del Vaticano, y el profesor Stefano Margaritora, jefe del equipo de cirugía torácica, detalló que durante la mañana se le realizaron análisis de sangre y una radiografía de tórax. Los resultados se encuentran dentro de los parámetros esperados para el tipo de intervención realizada.
Además, el Papa comenzó a caminar por su habitación, realizó ejercicios de fisioterapia respiratoria y retomó su alimentación habitual, con desayuno y almuerzo. De acuerdo con las autoridades sanitarias, estas señales forman parte de una evolución posoperatoria normal.
Una intervención sin complicaciones
La cirugía se llevó a cabo según lo programado y consistió en la extirpación del lóbulo inferior del pulmón derecho mediante una técnica videoasistida. La intervención duró aproximadamente 90 minutos y concluyó sin complicaciones.
Durante el procedimiento, un examen histológico confirmó el diagnóstico de adenocarcinoma pulmonar, una forma de cáncer que se origina en las células glandulares del tejido pulmonar y que había sido sospechada en los estudios preoperatorios.
Tras la operación, León XIV despertó con normalidad y fue trasladado a su habitación, ubicada en el décimo piso del Policlínico Gemelli, donde permanece bajo seguimiento médico.
¿Cuánto tiempo permanecerá internado?
Por el momento, la previsión es que el Pontífice permanezca hospitalizado alrededor de una semana, aunque su evolución determinará los próximos pasos de la recuperación.
El Papa está acompañado por las personas que habitualmente lo asisten en el apartamento papal. Según informó Matteo Bruni, director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, al regresar a su habitación se encontraba alerta, orientado y de buen ánimo. Incluso, pidió la cena después de despertarse de la intervención.
Mientras continúa su recuperación, el equipo médico seguirá controlando su evolución y monitoreando su estado de salud.




