El Gobierno nacional convocó a una reunión clave con las provincias del nordeste argentino para coordinar medidas preventivas ante la probable llegada del fenómeno climático El Niño, que podría generar intensas lluvias e inundaciones en gran parte de la región.

El encuentro se realizará el 3 de agosto en Resistencia, Chaco, y estará encabezado por la secretaria General de la Presidencia, Karina Milei. Según fuentes oficiales, la jornada estará enfocada exclusivamente en la planificación de acciones para hacer frente a las consecuencias del fenómeno climático, dejando de lado cualquier discusión política.

El objetivo central será fortalecer la articulación entre Nación, provincias y municipios para responder de manera coordinada a posibles emergencias vinculadas al aumento de las precipitaciones, especialmente en la Cuenca del Plata, una de las zonas con mayor riesgo de inundaciones durante los episodios de El Niño.

La Agencia Federal de Emergencias (AFE) tendrá un rol central en el monitoreo permanente de la situación mediante el Sistema Nacional de Alerta y Monitoreo de Emergencias. Además, coordinará la asistencia con las distintas jurisdicciones para optimizar el uso de recursos humanos, técnicos y logísticos.

Del operativo participarán efectivos de Prefectura Naval Argentina, Gendarmería Nacional, Policía Federal Argentina y Policía de Seguridad Aeroportuaria, junto con personal de Vialidad Nacional, la Dirección Nacional de Emergencias Sanitarias, el Sistema Nacional de Bomberos Voluntarios y la propia Agencia Federal de Emergencias.

La estrategia forma parte del Plan de Coordinación Federal ENOS (El Niño/Oscilación del Sur), cuyo marco de acción fue establecido mediante la Resolución 559 del Ministerio de Seguridad. Días atrás, autoridades nacionales y representantes de las Fuerzas Armadas mantuvieron una reunión en Posadas para avanzar en la planificación de protocolos de respuesta.

De acuerdo con las previsiones oficiales, existe una probabilidad superior al 70% de que El Niño se desarrolle durante los próximos meses, con una transición hacia este escenario iniciada entre junio y agosto.

El fenómeno, provocado por el calentamiento del océano Pacífico ecuatorial, suele impactar con mayor intensidad en el noreste argentino durante la primavera y el verano, cuando se registran lluvias por encima de los valores normales.

Aunque el fenómeno aún se encuentra en desarrollo, varias provincias ya registraron eventos climáticos de gran impacto.

En Concordia, Entre Ríos, un fuerte temporal dejó una persona fallecida y provocó graves daños en viviendas, comercios e infraestructura, con pérdidas estimadas en 5.000 millones de pesos.

En tanto, en El Soberbio, Misiones, la crecida del río Uruguay obligó a evacuar a 41 familias, mientras que en Santo Tomé otras 30 familias de pescadores recibieron asistencia por el avance del agua.

Además, el incremento del caudal del río Iguazú obligó a cerrar temporalmente algunos de los circuitos más visitados de las Cataratas del Iguazú, entre ellos la Garganta del Diablo, donde el volumen de agua supera los 8 millones de litros por segundo.

Con este panorama, el Gobierno busca anticiparse a un escenario que podría afectar a gran parte del norte argentino en los próximos meses, reforzando la coordinación entre los distintos niveles del Estado para minimizar el impacto de las emergencias climáticas.