Lo que se habla ahora:
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- Por Carlos Fara
La ley de inocencia fiscal nació muerta. La renuncia del Paul Starc a cargo de la UIF indica que si firmaba la reglamentación de dicha legislación contradiciendo al GAFI (Grupo de Acción Financiera Internacional) iba a tener serias dificultades. Los bancos no quieren problemas: no pueden aceptar guita negra porque la genialidad impulsada por Toto viola la normativa internacional de aquel organismo. Los contadores están complicados y por eso su Consejo de profesionales le pidió al Ministerio de Economía ser parte de la reglamentación.
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- Por Lucas Perassi
La pregunta puede sonar provocadora, incluso forzada: ¿qué tienen que ver las cumbias bolivianas de los años noventa con los incels que hoy pululan por foros y redes sociales? A primera vista, nada. Un casete sonando en una radio barrial y un hilo de Reddit cargado de resentimiento parecerían pertenecer a universos incomunicables. Sin embargo, si afinamos un poco el oído -y la mirada- la relación empieza a volverse menos absurda de lo que parece.
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- Por Carlos Fara
Y sí, somos los campeones. Pero no solo del fútbol mundial, si no que millones de argentinos apostaron al dólar… ¡y ganaron! Gracias Toto por asesorarnos financieramente y ¡los bancos que no rompan las p…! (así se gobierna, che!). El verde fue la mejor inversión de 2025, ya que superó a la inflación y la especulación con acciones. No solo eso, sino que además decidimos revalorizar el peso: la enorme mayoría usó sus dólares para pagos de turismo, no para pagarle al verdulero. ¿Y la economía bimonetaria? Te la debo. ¿No somos un país maravilloso?
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- Por Diego Citterio
En una casa de la calle Perkins, casi al final de Junín y a unas cuadras de la estación de trenes, estaba la mejor biblioteca del pueblo. Allí acudía yo los sábados a la casa de la amiga de mi mamá, con quien ella todos los veranos salía a caminar a la noche. Los sábados después del mediodía iba a buscar los libros que semanalmente devoraba con mi avidez lectora de los 15 años. Hoy las redes sociales, la rutina, el trabajo y un montón de etcéteras me la han quitado. Antes podía llegar a leer 8 horas diarias sin inmutarme en los veranos.
