Gimnasia de Jujuy tenía el clásico en sus manos, el resultado a favor y la oportunidad de sostener la ilusión del ascenso. Sin embargo, lo que parecía una tarde ideal en el estadio 23 de Agosto terminó en frustración. El equipo del "Pelle" ganaba por dos goles, pero no pudo sostener la ventaja y Gimnasia y Tiro de Salta reaccionó a tiempo para llevarse un empate 2 a 2 por la fecha 33 de la Primera Nacional.

El resultado dejó mucho más que dos puntos en el camino. A tres jornadas del final del campeonato, el Lobo desperdició otra chance para mantenerse en la pelea por el objetivo mayor y ahora depende de una combinación de resultados y de una recuperación futbolística que parece cada vez más difícil. La ilusión sigue en pie desde lo matemático, pero el margen de error prácticamente desapareció.

De la ilusión al desconcierto

Después de un primer tiempo sin goles, el Lobo encontró la ventaja en el complemento. A los 17 minutos, Guillermo Cosaro aprovechó una pelota detenida y ganó de cabeza para poner el 1 a 0. El gol le dio tranquilidad al local y abrió un escenario favorable para administrar el partido.

A los 25 minutos, "Pancho" Molina amplió la diferencia desde el punto penal, con un remate potente que dejó sin respuestas al arquero Federico Cosentino. El 2 a 0 parecía encaminar una victoria de enorme valor en el clásico norteño. Gimnasia había conseguido golpear en los momentos justos y tenía la posibilidad de cerrar el encuentro.

Pero el partido cambió cuando el equipo jujeño no logró sostener el control y permitió que su rival encontrara espacios para crecer. Gimnasia y Tiro, lejos de resignarse, adelantó sus líneas y comenzó a explotar las dificultades del local para contener los avances por los costados.

Los cambios, bajo la lupa

La reacción salteña también dejó interrogantes sobre las decisiones de Pellerano. Los ingresos de Delfor Minervino y Hugo Soria no lograron darle al equipo la respuesta que necesitaba para sostener la ventaja y recuperar el control del encuentro. Por el contrario, el Lobo terminó perdiendo solidez en un momento en el que debía cerrar los espacios y administrar la diferencia.

La banda izquierda se convirtió en una zona especialmente vulnerable. Por allí encontró Gimnasia y Tiro una vía para lastimar y construir la remontada, en dos acciones que expusieron los problemas del conjunto jujeño para contener los avances visitantes.

A los 30 minutos del complemento llegó el descuento. Tras una proyección de Montoya por la derecha, Fabricio "el Pollo" Rojas conectó de cabeza y puso el 2 a 1. El gol reabrió el clásico y sembró dudas en un Gimnasia que, hasta ese momento, parecía tener la victoria bajo control.

Diez minutos después, a los 40, apareció nuevamente la pelota aérea. Esta vez fue Manuel Guanini quien ganó de cabeza para establecer el 2 a 2 definitivo. El defensor salteño se redimió así del penal que había cometido y selló una igualdad que tuvo sabor a triunfo para la visita y a derrota para el local.

Lo que viene: Chicago, una final para el Lobo

Gimnasia de Jujuy tendrá poco tiempo para procesar el empate ante Gimnasia y Tiro. Por la fecha 34 de la Primera Nacional, el Lobo visitará a Nueva Chicago el próximo sábado 17 de octubre, desde las 17, en un partido que puede resultar determinante para sus aspiraciones en el tramo final del campeonato.

Las posiciones, a tres fechas del final

Equipo Puntos
Tristán Suárez 59
Temperley 59
Atlanta 58
Gimnasia de Jujuy 55
Midland 51
Gimnasia y Tiro 49

Con 55 puntos, Gimnasia quedó a cuatro unidades de Atlanta y a cuatro de los líderes, Tristán Suárez y Temperley, según la tabla consignada. Con nueve puntos todavía en juego, las posibilidades matemáticas siguen abiertas, pero el empate en el clásico redujo el margen de maniobra. El equipo jujeño necesita volver a ganar y esperar otros resultados para sostener sus aspiraciones.

El ojo clínico del fútbol | Los errores que se repiten en el equipo de Pellerano

El empate ante Gimnasia y Tiro dejó una preocupación que va más allá de los dos puntos perdidos. En el equipo de Pellerano comienzan a repetirse situaciones tácticas que condicionan los resultados, especialmente cuando Gimnasia consigue ponerse en ventaja.

Ante San Martín de Tucumán, el Lobo apostó por un esquema sin un delantero de referencia y terminó empatando en condición de local, luego de modificar el planteo durante el entretiempo. Frente al conjunto salteño, el problema apareció en otro momento: con el 2 a 0 a favor, el equipo no consiguió sostener el control del partido y terminó replegado ante la reacción visitante.

Las modificaciones también quedan bajo análisis. Los ingresos de Minervino y Soria no lograron aportar las respuestas que el equipo necesitaba para conservar la ventaja, mientras que el regreso de Cristian “Polaco” Menéndez tampoco se tradujo en una conexión efectiva con el gol. En un tramo del campeonato en el que cada decisión puede resultar fundamental, la falta de continuidad de algunos futbolistas abre interrogantes sobre el momento elegido para recurrir a ellos.

Pero hay un patrón que merece especial atención: cuando Gimnasia se pone en ventaja, suele ceder terreno y perder presencia en la mitad de la cancha. Al retroceder sus líneas, deja espacios para que el rival avance, gane confianza y termine instalándose cerca de su área.

Eso fue lo que ocurrió ante Gimnasia y Tiro. El Lobo pasó de controlar el marcador a defender demasiado cerca de su arco, sin conseguir recuperar la pelota ni administrar los tiempos del partido. La ventaja de dos goles no alcanzó porque el equipo no encontró la manera de sostenerla desde el juego.

A tres fechas del final, el desafío técnico no pasa solamente por elegir nombres o corregir errores puntuales. También exige encontrar una respuesta colectiva para que Gimnasia pueda mantener el control cuando está ganando. Porque en una definición tan ajustada, los puntos no se pierden únicamente por lo que hace el rival: también se escapan cuando un equipo renuncia a jugar el partido en sus propios términos.