A un día de la movilización convocada contra el proyecto de reforma laboral impulsado por el Poder Ejecutivo, la Confederación General del Trabajo (CGT) expresó su preocupación por declaraciones de funcionarios del Gobierno nacional, a las que calificó como “provocaciones innecesarias”, y exigió garantías para que la protesta se desarrolle sin incidentes.

A través de un comunicado, la central obrera aseguró que los trabajadores se movilizarán este jueves hacia la Plaza de Mayo “de manera pacífica, organizada y responsable”, y reclamó a las autoridades que garanticen la integridad física y la libertad de quienes participen de la manifestación.

“La protesta social no es un delito, sino una herramienta legítima de expresión colectiva frente a políticas que afectan derechos fundamentales, el empleo, la producción y la justicia social”, sostuvo la CGT, al tiempo que recordó que el derecho a manifestarse es una garantía constitucional y democrática que debe ser respetada y resguardada por el Estado.

En uno de los párrafos más contundentes del pronunciamiento, la central sindical pidió al Gobierno que “se abstenga de promover discursos estigmatizantes o intimidatorios”, al advertir que ese tipo de mensajes profundizan la confrontación y ponen en riesgo la paz social. “Los trabajadores marcharán portando las banderas de la paz y los derechos laborales”, remarcaron.

El comunicado también deja entrever el trasfondo de tensión que rodea a la movilización. Según anticiparon fuentes sindicales, la CGT apuesta a reunir unas 150 mil personas en la Plaza de Mayo como demostración de fuerza, aunque uno de los principales desafíos será evitar la presencia de infiltrados que puedan generar disturbios y deslegitimar la protesta.

La preocupación sindical se intensificó tras la vandalización de la sede del Sindicato de Empleados del Vidrio (SEIVARA), ocurrida este lunes en la ciudad de Buenos Aires. Desde la CGT interpretaron el ataque como una señal intimidatoria hacia el conjunto del movimiento obrero, en un contexto de creciente conflictividad por la reforma laboral.

El SEIVARA es conducido por Cristian Jerónimo, uno de los cotitulares de la CGT junto a Jorge Sola y Octavio Argüello, lo que encendió las alarmas en la dirigencia sindical. Durante el ataque, los agresores rompieron muebles y documentación y se llevaron tres discos rígidos de computadoras, en particular de la oficina del dirigente.

Ante este escenario, la CGT resolvió reforzar el operativo de seguridad en la zona de Plaza de Mayo para minimizar la posibilidad de incidentes y detectar a tiempo cualquier intento de provocar disturbios que busquen asociar a la central obrera con hechos de violencia.

Además, existe preocupación por posibles tensiones con agrupaciones de izquierda, que también se movilizarán contra la reforma laboral y reclamarán a la CGT la convocatoria a un paro nacional, lo que podría generar roces durante la jornada de protesta.

Con este pronunciamiento, la CGT buscó marcar límites políticos al Gobierno, dejar en claro el carácter pacífico de la movilización y trasladar la responsabilidad de la seguridad y el orden público a las autoridades nacionales, en una semana clave para el debate de la reforma laboral.