Según fuentes oficiales citadas por Ámbito, el acuerdo no tendrá un impacto inmediato en las reservas brutas, ya que los desembolsos se activarán por tramos, según las necesidades futuras del BCRA. A diferencia del swap vigente con China, este convenio presenta particularidades técnicas que implican una contabilización distinta y mayor flexibilidad en el uso de los fondos.

Desde la autoridad monetaria destacaron que el swap “forma parte de una estrategia integral que refuerza la política monetaria de la Argentina y fortalece la capacidad del Banco Central para responder ante episodios de volatilidad cambiaria o financiera”. Los fondos serán de libre disponibilidad una vez activados, y podrán utilizarse para intervenir en el mercado cambiario o afrontar vencimientos de deuda.

Economistas consultados por el medio señalaron que el acuerdo podría contribuir a moderar expectativas en el corto plazo, aunque su efecto dependerá del resultado electoral y de la gobernabilidad posterior. “Es una buena señal, pero el mercado seguirá cauteloso”, afirmó Andrés Reschini, de F2 Soluciones Financieras.

El convenio se mantiene bajo confidencialidad en cuanto a sus condiciones específicas, con el fin de evitar arbitrajes entre inversores y preservar incentivos. El Gobierno considera que este tipo de acuerdos aporta previsibilidad y estabilidad en un escenario de alta sensibilidad financiera.

Con información de: Ámbito