La víctima fue hasta la casa de su asesino pero este, no solo se negó a pagar, sino que además le asestó una puñalada mortal del lado izquierdo del tórax. Rodrigo pudo conducir su moto un par de cuadras y buscar ayuda, los vecinos lo socorrieron, llamaron a la ambulancia pero nada se pudo hacer para salvarlo.
Antes de morir Rodrigo dio el nombre de su atacante, que luego de haberlo herido de muerte se dio a la fuga.
La familia y amigos reclaman "fraude de la justicia", ya que en el 2021, aprovechando la pandemia y un sistema judicial colapsado, el asesino negoció su condena: se declaró culpable en un “juicio abreviado” y alegó "legítima defensa" para justificar su crimen. La familia al enterarse de lo que estaba sucediendo logró apelar y reabrir la causa.
Tres años después los jueces María Margarita Nallar (presidenta de trámite), Carolina Pérez Rojas y Mario Ramón Puig, condenaron por unanimidad a Pablo Alarcón a 10 años por el delito de homicidio simple, rechazando la versión del defensor público oficial Esteban Salinas Saguir, quien requirió la absolución de su defendido por legítima defensa.



