La pobreza alcanzó al 32,3% de la población durante el primer semestre de 2026 en los principales centros urbanos del país, un indicador que, proyectado al total nacional, representa alrededor de 15,56 millones de personas.
Los datos muestran que los niños y adolescentes son el grupo más afectado. Entre los menores de 14 años, la pobreza llegó al 44,5%, 3,2 puntos porcentuales más que durante el segundo semestre de 2025. Dentro de ese grupo, además, el 10,8% se encuentra en situación de indigencia.
Los jóvenes también se encuentran entre los grupos más afectados
La incidencia de la pobreza disminuye a medida que aumenta la edad. Después de los menores de 14 años, el grupo de 15 a 29 años registró un 36,9% de pobreza, mientras que entre las personas de 30 a 64 años alcanzó el 28,8%.
Entre los mayores de 65 años, en tanto, la pobreza fue del 14,8%, aunque este grupo presentó el mayor crecimiento relativo durante el período analizado.
Según el IERAL de la Fundación Mediterránea, la cantidad de personas pobres mayores de 65 años creció un 55% en un semestre, mientras que la cantidad de indigentes aumentó un 60%.
El organismo aclaró que se trata de variaciones elevadas sobre una base relativamente baja, ya que históricamente los adultos mayores presentan menores niveles de pobreza debido, entre otros factores, a la cobertura previsional.
El aumento de las canastas superó al crecimiento de los ingresos
Uno de los factores que incidió en el deterioro de los indicadores fue la diferencia entre la evolución de los ingresos y el costo de las canastas básicas.
Durante el período analizado, el ingreso per cápita familiar aumentó en promedio un 11,5%, mientras que la Canasta Básica Alimentaria (CBA) se incrementó un 21,4% y la Canasta Básica Total (CBT) un 19,6%.
La diferencia entre ambas variables impactó especialmente sobre los hogares de menores ingresos y redujo su capacidad de compra.
De acuerdo con el análisis del IERAL, casi la mitad de las nuevas personas que ingresaron a la pobreza corresponde al grupo de 30 a 64 años, con unas 919.000 personas más. Le siguen los jóvenes de 15 a 29 años, con 481.000 nuevos casos.
La situación en el norte argentino
Los datos por aglomerado muestran una fuerte disparidad territorial. Concordia registró la mayor tasa de pobreza, con el 56,2%, seguida por Gran Resistencia, con 48,6%, Posadas, con 42,2%, y Corrientes, con 41%.
En el extremo contrario se ubicó la Ciudad de Buenos Aires, con 11,1%, seguida por Neuquén-Plottier, con 19,6%, y Mar del Plata, con 20,4%.
En este escenario, distintos centros urbanos del norte argentino aparecen entre los que concentran los mayores niveles de pobreza, reflejando las desigualdades regionales que persisten en el país.
La asistencia social evita un aumento mayor de la indigencia
El Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la UCA advirtió que las transferencias sociales continúan teniendo un impacto importante para contener la pobreza extrema.
Según sus estimaciones, si se descontaran del ingreso de los hogares la AUH, otros programas de transferencias y las pensiones no contributivas, la indigencia prácticamente se duplicaría y podría ubicarse en torno al 14% o 15%.
El organismo señaló que estas políticas contribuyen a contener la indigencia, aunque también indicó que su capacidad de protección habría perdido intensidad durante 2025 y 2026.
Los datos reflejan así un escenario desigual: mientras la pobreza afecta a casi un tercio de la población urbana, los menores de 14 años continúan siendo el grupo con mayor vulnerabilidad, mientras que los adultos mayores registraron uno de los mayores deterioros relativos durante el último semestre.




