Un reciente informe de las Cámaras de Construcción y afines expuso las dificultades que atraviesan los comercios minoristas de materiales en distintos puntos del país. La combinación de menor poder adquisitivo, restricciones al crédito y freno de la obra pública profundiza el deterioro de un sector que depende tanto de las grandes construcciones como de las pequeñas mejoras domésticas.
Menos ventas y presupuestos que no se concretan
La mayoría de los dueños y responsables de corralones del país coinciden en que las ventas cayeron entre un 30% y un 40%.
"Los clientes compran cantidades reducidas, consultan precios y muchas veces se llevan únicamente los materiales indispensables", aseguraron.
Los comerciantes señalaron -a la par- que los negocios reciben numerosos pedidos de presupuesto, pero eso no siempre se traduce en operaciones. La caída de la actividad también lo obligó a reducir los equipo de trabajo, es decir que tuvieron que despedir personal de atención.
Los números oficiales confirman la caída
Los datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) reflejan el retroceso de la actividad. El Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) registró en agosto de 2026 una baja interanual del 4,4%.
Entre los insumos con mayores caídas interanuales se encuentran el asfalto, con un 18,4%; el yeso, con un 17%; las cales, con un 13%; y los pisos y revestimientos cerámicos, con un 11,9%. También retrocedieron los despachos de ladrillos huecos, con un 9,7%, y los de hierro redondo, acero para la construcción y cemento Portland, con un 8,1% en cada caso.
La contracción alcanza así a distintos eslabones de la cadena, desde los fabricantes y distribuidores hasta los comercios de cercanía que abastecen a albañiles, trabajadores independientes y familias.
Refacciones postergadas y costos en alza
A la menor demanda particular se suma el freno de la obra pública, que reduce el movimiento mayorista y afecta a los proveedores vinculados con proyectos de infraestructura.
Al mismo tiempo, construir sigue siendo costoso. El encarecimiento de la mano de obra, los servicios y la logística presiona sobre los presupuestos, mientras los comerciantes enfrentan mayores gastos de reposición sin una recuperación equivalente de las ventas.
La situación también genera preocupación por el empleo. Desde el sector se advierte sobre recortes de personal, reducción de jornadas, suspensiones y dificultades para sostener a pequeñas y medianas empresas proveedoras.
En ese escenario, los corralones intentan mantenerse a flote en un mercado donde cada compra cuenta. La reactivación de la inversión y el acceso a financiamiento aparecen entre las herramientas reclamadas para recuperar el movimiento de una actividad que repercute en el empleo, el consumo y la economía de miles de familias.




