Asimismo, las ventas online realizadas por los comercios con local a la calle registraron un incremento interanual del 19,4%, mientras que la suba intermensual fue del 8,7%.

Si bien el cambio de estación impulsó consultas y operaciones específicas vinculadas a la primavera, las familias mantuvieron una marcada cautela presupuestaria, concentrando sus desembolsos en reposiciones necesarias y postergando consumos de mayor envergadura.
 
En el desagregado sectorial, cinco de los siete rubros relevados presentaron variaciones interanuales positivas. El mayor incremento correspondió a Textil e indumentaria (+5%), seguido por Calzado y marroquinería (+3,5%); Ferretería, materiales eléctricos y materiales para la construcción (+3,3%); Farmacia (+1,5%); y Perfumería (+0,7%). En contraste, dos sectores registraron caídas en la comparación con el mismo mes del año anterior, encabezados por Bazar, decoración, textiles para el hogar y muebles (-3,4%); y Alimentos y bebidas (-3,1%).

El desempeño minorista de septiembre reflejó una demanda orientada estrictamente a la reposición indispensable, en un contexto de presupuestos familiares restringidos y menor tracción tras las fechas comerciales del mes de agosto. Si bien el inicio de la primavera favoreció consultas y ventas puntuales en alimentos frescos, bebidas frías, heladerías, prendas livianas y artículos de refacción hogareña o pintura, estos movimientos no lograron compensar el retroceso del consumo general. Las decisiones de compra se caracterizaron por una marcada fragmentación, compras por necesidad inmediata, el reemplazo por segundas marcas o líneas económicas, y la postergación de bienes de mayor porte como amoblamientos, obras de construcción integral o conjuntos completos de indumentaria.
 
En los casos de Textil e indumentaria y de Calzado y marroquinería —sectores con alzas interanuales respecto de las caídas pronunciadas en septiembre de 2025— los comerciantes consultados manifestaron que tuvieron rentabilidad negativa a cambio de obtener mayor liquidez financiera.

Asimismo, ante la cautela o la falta de margen crediticio para compromisos de largo plazo, el financiamiento en cuotas cortas sin interés y las promociones bancarias resultaron determinantes para asegurar el cierre de operaciones. Frente a este escenario y con una proporción mayoritaria de propietarios que percibe un contexto poco propicio para la inversión, las pymes profundizaron un esquema de gestión prudente, priorizando la rotación rápida de inventarios y evitando la inmovilización del capital de trabajo.