Jujuy atraviesa la temporada alta de incendios forestales y desde la Dirección Provincial de Incendios Forestales intensificaron las tareas de prevención y combate ante la presencia de abundante material combustible en distintos sectores de la provincia.

En diálogo con La Voz de Jujuy, el director provincial de Incendios Forestales, Jorge Torrico, informó que durante los últimos dos meses y medio se registraron aproximadamente 150 incendios en territorio jujeño.

“Estamos trabajando ahora en lo que es la temporada alta de incendios forestales. Llevamos aproximadamente unos 150 incendios en lo que van dos meses y medio”, señaló Torrico.

Actualmente, uno de los focos activos se encuentra en Juellar, en Tilcara, donde trabaja desde el martes una brigada de la localidad de Humahuaca para controlar la situación.

Ante este escenario, el funcionario hizo especial hincapié en la necesidad de evitar cualquier tipo de quema. “Le pedimos a la gente que no prenda fuego, que no queme basura, porque hay mucha disponibilidad de combustible”, explicó.

Torrico detalló que las condiciones de riesgo se extienden por diferentes regiones de Jujuy debido a la presencia de pasto seco, tanto en la Quebrada y la Puna como en los Valles y la zona del Ramal.

Menos hectáreas afectadas que el año pasado

Si bien la cantidad de incendios registrados se mantiene dentro del promedio de temporadas anteriores, desde el organismo provincial destacaron una importante disminución en la superficie afectada.

“Este número se repite año a año, es el promedio. Comparando con el año pasado es la misma cantidad, no mermó mucho. Lo que sí se notó mucho es la merma de hectáreas afectadas”, explicó Torrico.

Según precisó, durante la actual temporada se quemaron aproximadamente 1.060 hectáreas, mientras que para esta misma altura del año pasado la superficie afectada alcanzaba las 3.900 hectáreas.

El director provincial explicó que las condiciones meteorológicas tienen una incidencia directa en la propagación de los incendios. Factores como los fuertes vientos, la sequía, la humedad y el estado del material combustible pueden determinar la velocidad con la que avanza un foco y la dificultad para controlarlo.

“Si hay fuertes vientos es difícil de frenarlo. Tiene que ver con la sequía y la humedad de los combustibles”, señaló.

El 95% de los incendios tiene origen humano

Uno de los principales factores de preocupación para las autoridades es el origen de los focos. De acuerdo con Torrico, el 95% de los incendios forestales registrados en la provincia se produce por acción humana.

Entre las principales causas mencionó las quemas no autorizadas, la quema de residuos y la acumulación de basura en microbasurales.

“Hay mucho microbasurales, la gente tira mucha basura, no respeta los lugares, corta el pasto y prende fuego”, advirtió el funcionario.

También explicó que una práctica frecuente consiste en la limpieza de terrenos o predios mediante la quema de los residuos vegetales, una actividad que puede generar incendios fuera de control cuando las condiciones climáticas favorecen la propagación del fuego.

La gente limpia sus predios y lo quema”, sostuvo Torrico, al remarcar la importancia de evitar estas prácticas.

Monitoreo y prevención durante todo el año

Desde la Dirección Provincial de Incendios Forestales señalaron que el trabajo no se limita a la respuesta ante los focos, sino que durante la temporada baja se desarrollaron acciones preventivas y de coordinación con los municipios.

“Se estuvo trabajando en la temporada baja, con la prevención y la coordinación con los municipios”, explicó Torrico.

Para el seguimiento de la situación, las brigadas y organismos provinciales utilizan distintas herramientas y fuentes de información, entre ellas datos territoriales, información meteorológica y sistemas de monitoreo satelital.

“Nosotros trabajamos con datos de tierras, datos meteorológicos, satélites. Utilizamos todas esas herramientas para trabajar con los incendios”, detalló.

En este contexto, desde el organismo provincial insistieron en la necesidad de que la población extreme los cuidados y evite iniciar quemas, especialmente en un período marcado por la presencia de vegetación seca y condiciones que pueden favorecer la propagación del fuego.

La prevención, remarcaron, requiere del compromiso conjunto entre los organismos públicos, los municipios y la comunidad para reducir la cantidad de incendios y evitar que pequeños focos terminen convirtiéndose en incendios de gran magnitud.