El comunicado oficial de la Nunciatura Apostólica detalló que el viaje se enmarca en una invitación de los jefes de Estado y autoridades eclesiásticas de los tres países. En Argentina, se prevén misas multitudinarias en la Avenida 9 de Julio, frente a la Basílica de Luján y en la capital cordobesa.

La última visita de un Papa al país fue la de Juan Pablo II en abril de 1987. Durante el pontificado de Francisco, primer Papa argentino, nunca se concretó un regreso, lo que convierte a esta visita en un acontecimiento de gran relevancia religiosa y política.
El Gobierno nacional conformará un comité interministerial para coordinar la logística, la seguridad y la organización de los actos públicos. La mesa de trabajo incluirá a la Secretaría General de la Presidencia, la Jefatura de Gabinete, Cancillería, el Ministerio de Seguridad y el de Capital Humano, además de las administraciones de la Ciudad de Buenos Aires y las provincias de Buenos Aires y Córdoba.
La Iglesia argentina ya trabaja en tres comisiones específicas: una dedicada a la organización litúrgica, otra a la coordinación pastoral con las diócesis y una tercera enfocada en la logística y ceremonial. Estas estructuras se encuentran en contacto permanente con el Vaticano.
La elección de Córdoba responde a criterios de federalización y a la importancia de su actividad religiosa. Allí ejerce el cardenal Ángel Sixto Rossi, vicepresidente de la Conferencia Episcopal Argentina y figura clave en el vínculo con Roma.
El presidente Javier Milei celebró la confirmación y aseguró que se trata de “una visita histórica para todos los argentinos”. Desde la Cancillería también expresaron “enorme alegría” y destacaron que trabajarán junto a la Santa Sede para garantizar el éxito del viaje.




