Durante la actividad oficial, se pudo observar la fractura política e institucional dentro del binomio presidencial ya que la vicepresidenta le dio la espalda al mandatario tras la negativa de éste de saludarla.
Mientras los ministros y secretarios de Estado orientaban sus miradas hacia el escenario principal en el que se ubicaba el Presidente, Villarruel permaneció de espaldas a esa estructura y dirigió su mirada de manera fija hacia la insignia patria.
Este cruce gestual no constituyó un hecho aislado, sino que marcó la continuidad de una escalada de tensiones que ya lleva varios meses en el seno del Gobierno nacional. Diversos cronistas apostados en el lugar reportaron que el jefe de Estado no le dirigió el saludo a su compañera de fórmula al encontrarse en el evento oficial, repitiendo el desplante deliberado que ya había tenido lugar durante el Tedeum del 25 de Mayo.
Tras finalizar la ceremonia, Villaruel brindó algunas declaraciones a los medios apostados en el lugar y calificó de “mensaje pésimo” que la Casa Rosada no la haya invitado de manera oficial. Además se distanció del mandatario nacional por la figura del Jefe de Gabinete, al señalar que “no era un acto para apoyar a Adorni. Y no hay nadie más peleado con los valores de Belgrano que Adorni. Entonces, me parece que no era el lugar para hacer ningún apoyo”.
Cabe destacar que , Milei había declarado públicamente que la vicepresidenta carecía de injerencia en la toma de decisiones gubernamentales y que está "más cerca de la casta" y del denominado círculo rojo que del proyecto oficialista.
Por su parte, apenas horas antes del inicio de la jornada en Rosario, Villarruel redobló la apuesta a través de sus canales digitales oficiales al asegurar que tiene "más verdades para decir", sembrando dudas abiertas sobre si el entorno presidencial se encuentra "preparado para escucharlas".
La Vicepresidenta no fue invitada por el Presidente, al igual que en el tedeum por el 25 de mayo en la Catedral Metropolitana. En la previa, avisó que iría igual. Incluso si eso implicaba mirar el acto por fuera del área de protocolo. En los días previos, fue el gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, quien la invitó y la ubicó en el sector de invitados provinciales.



