La funcionaria explicó que se trata de “subculturas digitales que los jóvenes integran, comunidades virtuales que se centran en el estudio, análisis y fascinación de asesinatos y tiroteos masivos”. Según precisó, en los últimos dos años, bajo investigaciones de la Policía Federal y el FBI, se detectaron 15 casos vinculados a este fenómeno y otros cuatro se encuentran en análisis.
Monteoliva subrayó que estas prácticas exceden la territorialidad y forman parte de un fenómeno global. “Son pautas de conducta que apuntan a admirar la violencia y a ejecutar actos de violencia”, afirmó. En ese sentido, sostuvo que la responsabilidad de la respuesta y prevención involucra a todos los sectores: “Entramos todos, familia, escuela, educadores, comunicadores. Todos tenemos un rol que cumplir en las respuestas”.
Pullaro, por su parte, insistió en que el atacante no actuó bajo un brote psicótico ni fue víctima de acoso escolar, reforzando la hipótesis de que se trató de un caso ligado a estas subculturas violentas.



