Tras más de 25 años de negociaciones, el acuerdo entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur dio un paso decisivo luego de la aprobación política del bloque europeo. Ahora resta el aval final de los países sudamericanos, una instancia que se espera para el 17 de enero, antes de iniciar el proceso de ratificación parlamentaria. De completarse ese camino, el tratado podría comenzar a regir hacia finales de 2026, según estimaciones oficiales de la UE.

El avance del pacto volvió a poner en el centro del debate, su impacto sobre la economía argentina, especialmente en materia de exportaciones, actividad industrial e inversiones, en un contexto donde el país busca recomponer previsibilidad y fortalecer su inserción internacional.

Un acuerdo de alcance estratégico

El entendimiento se estructura sobre tres pilares —comercial, político y de cooperación— y establece reglas comunes que alcanzan al comercio exterior, el marco regulatorio y las relaciones económicas entre ambos bloques.

Desde el Gobierno nacional celebraron el avance. El ministro de Economía, Luis Caputo, y el canciller Pablo Quirno destacaron que se trata del “acuerdo más ambicioso alcanzado entre ambos bloques”, al permitir que la Argentina y el Mercosur accedan de manera preferencial al mercado europeo, integrado por 450 millones de consumidores y con una participación cercana al 15% del PBI mundial.

Según documentación difundida por la delegación argentina ante la UE, el acuerdo podría impulsar el comercio bilateral de forma significativa: se proyecta que las exportaciones europeas al Mercosur crezcan un 39%, mientras que las ventas del Mercosur a Europa aumentarían un 17%, lo que representa miles de millones de euros adicionales en intercambios comerciales.

Más acceso al mercado europeo y menos aranceles

Uno de los puntos centrales del acuerdo es la eliminación de aranceles. La UE dejará sin derechos de importación al 92% de las exportaciones del Mercosur y otorgará acceso preferencial a otro 7,5%, lo que implica que el 99% de los productos agrícolas del bloque quedará alcanzado por beneficios comerciales. En paralelo, el Mercosur eliminará el 91% de los aranceles que actualmente aplica a productos europeos, con plazos graduales para sectores sensibles.

La Fundación INAI remarcó que la Unión Europea es un mercado de alto poder adquisitivo, con un ingreso per cápita promedio de USD 43.000 anuales y un producto bruto estimado en USD 19,5 billones. En 2024, la UE importó productos agroindustriales por USD 220.000 millones, de los cuales la Argentina explicó solo el 3%, una brecha que el acuerdo podría ayudar a reducir.

Previsibilidad, reglas claras y llegada de inversiones

Especialistas coincidieron en que uno de los mayores aportes del acuerdo no será inmediato en volumen de comercio, sino en previsibilidad y estabilidad regulatoria. El consultor Marcelo Elizondo sostuvo que el pacto facilitará el comercio y atraerá inversiones europeas, al mejorar el marco regulatorio, reducir aranceles y alinear normas con estándares internacionales.

En la misma línea, el titular de Ciara-CEC, Gustavo Idígoras, destacó que el acuerdo garantiza reglas claras en materia sanitaria, ambiental y social, ámbitos donde la UE suele aplicar medidas paraarancelarias. Además, subrayó que Europa atraviesa un proceso de reducción de su producción agrícola, lo que abre oportunidades para el Mercosur como plataforma de inversión y desarrollo agroindustrial.

Por su parte, el economista Dante Sica, de Abeceb, afirmó que el entendimiento envía una señal clave a los inversores, al reforzar la seguridad jurídica y la confianza en la Argentina. Señaló además que la apertura será gradual para el Mercosur, lo que dará tiempo a la industria local para adaptarse y mejorar su competitividad frente a una industria europea que enfrenta mayores costos laborales y energéticos.
Impacto productivo: beneficios y desafíos

El acuerdo establece cuotas arancelarias para productos sensibles como carnes, arroz, lácteos, miel, etanol y ovoproductos, que deberán distribuirse internamente entre los países del Mercosur. En materia de retenciones, la Argentina se compromete a eliminar derechos de exportación para la mayoría de los productos destinados a la UE a partir del tercer año de vigencia, con excepciones como soja, hidrocarburos y algunos bienes industriales.

También se fijaron reglas sanitarias y fitosanitarias más previsibles, límites al uso de licencias discrecionales y un fuerte alineamiento regulatorio en áreas como aduanas, servicios, compras públicas y propiedad intelectual, aspectos que apuntan a mejorar el clima de negocios.
Fuerte respaldo empresario

El avance del acuerdo fue ampliamente respaldado por entidades empresarias. La Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), el Grupo de los 6 (G6) y la Asociación Empresaria Argentina (AEA) coincidieron en que el entendimiento favorecerá las exportaciones, el empleo y la integración internacional del país.

Desde el sector privado remarcaron que la Argentina necesita ampliar su presencia en mercados externos y generar más empleo de calidad, y que el acuerdo con la Unión Europea constituye una oportunidad estratégica para avanzar en ese camino.