Los votos en contra correspondieron a Eduardo “Wado” de Pedro, Juliana di Tullio y Cristina López. El resto de los bloques acompañó el entendimiento comercial, en una jornada en la que oficialismo y oposición mayoritaria coincidieron en la aprobación general del texto.
Qué establece el acuerdo
El tratado consta de 23 capítulos y crea una zona de libre comercio entre el Mercosur -Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay- y la Unión Europea, con un período transitorio que comenzará cuando entre en vigor.
Entre sus objetivos centrales se encuentran la reducción o eliminación progresiva de aranceles, la remoción de barreras no arancelarias y la generación de un marco previsible para el comercio y la inversión. Contempla plazos de transición de hasta 15 años para productos sensibles.
Entre los principales productos argentinos beneficiados figuran carne, miel, cítricos, frutas, biodiésel y productos pesqueros como langostinos y merluza. La Unión Europea eliminará aranceles al vino y reconocerá indicaciones geográficas y expresiones tradicionales.
El acuerdo prevé, además, mecanismos de salvaguardia para el sector automotor por hasta 18 años, exclusiones específicas y la creación de instancias bilaterales para resolver controversias comerciales.
El debate en el recinto
El presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores, Francisco Paoltroni, sostuvo que “ha llegado el día de tan ansiado momento para nuestro país y la región” tras 25 años de negociaciones. Señaló que el acuerdo abre oportunidades para los sectores energético y minero, y destacó la posibilidad de exportar cobre y litio sin aranceles.
Desde el interbloque Popular, Jorge Capitanich anticipó el acompañamiento “con observaciones” y planteó la necesidad de medidas complementarias, como la creación de una comisión bicameral de seguimiento de los tratados internacionales. “Muchos sectores se benefician y otros se perjudican y eso implica tener una política industrial”, afirmó.
En la misma línea, el senador Adán Bahl consideró que el entendimiento “abre una puerta”, aunque remarcó que será clave el acompañamiento con crédito, infraestructura y logística para fortalecer la competitividad.
Apertura, asimetrías y advertencias
El radical Maximiliano Abad calificó el texto como “uno de los acuerdos más importantes en la historia del Mercosur” y advirtió que el tratado “garantiza competir, no ganar”. Subrayó la necesidad de fortalecer instituciones, educación e innovación.
Por su parte, Eduardo Vischi pidió atender las asimetrías regionales y evitar un esquema basado exclusivamente en la exportación de materias primas. José Mayans cuestionó el tratamiento del proyecto y sostuvo que “hay muchas cosas que tendríamos que haber hecho previamente”, aunque confirmó que su bloque no bloquearía la iniciativa.
El cierre estuvo a cargo de Patricia Bullrich, quien rechazó las críticas sobre un trámite acelerado: habló de “un tratamiento exprés que lleva 26 años” y afirmó que el país “decidió cambiar el retraso por la prosperidad”.
El acuerdo aún requiere un pronunciamiento del Tribunal de Justicia de la Unión Europea para su entrada en vigor definitiva. Con la media sanción parlamentaria ya otorgada, Argentina se suma al proceso de ratificación regional de un tratado que, tras más de dos décadas de negociaciones, redefine la relación comercial entre el Mercosur y uno de los principales bloques económicos del mundo.



