Israel dio este viernes un paso decisivo hacia el canje de prisioneros palestinos por los rehenes retenidos en Gaza, en el marco del acuerdo de paz promovido por Estados Unidos. El Servicio de Prisiones israelí confirmó que miles de funcionarios trabajaron durante toda la noche para trasladar a los detenidos a los centros de deportación de las cárceles de Ofer y Ketziot, donde permanecerán hasta recibir nuevas instrucciones de la cúpula política.
“Como parte de esta iniciativa, los presos de seguridad nacional fueron trasladados a los centros de deportación de las cárceles de Ofer y Ketziot, a la espera de instrucciones de la cúpula política y de la continuación de la actividad operativa para permitir el regreso de los rehenes a Israel”, detalló el comunicado oficial.
El acuerdo, negociado directamente por el expresidente Donald Trump, contempla la liberación de 250 prisioneros palestinos y 1.700 detenidos en Gaza desde el 7 de octubre de 2023. Según el diario Haaretz, de los 250 con cadena perpetua, 159 están vinculados con Fatah, 63 con Hamas, y el resto con grupos como la Yihad Islámica Palestina, el Frente Popular para la Liberación de Palestina y el Estado Islámico.
Los prisioneros que serán devueltos al territorio ocupado de Cisjordania fueron trasladados a Ofer, mientras que aquellos que retornarán a Gaza o serán deportados vía Egipto se encuentran en Ketziot. Este movimiento logístico es visto como la antesala del intercambio humanitario que busca destrabar las negociaciones entre Israel y Hamas.
En paralelo, un primer contingente de 200 soldados estadounidenses arribó a Israel bajo la coordinación del almirante Brad Cooper, jefe del Comando Central de Estados Unidos, con el objetivo de establecer un centro de control conjunto junto a fuerzas de Egipto, Qatar, Turquía y Emiratos Árabes Unidos. La fuerza internacional será la encargada de supervisar el alto el fuego en Gaza y garantizar el cumplimiento del acuerdo.
Donald Trump confirmó que viajará a Israel y Egipto este fin de semana para participar en la firma del pacto de paz, un hecho que podría marcar el fin de la guerra en la Franja de Gaza tras un año de enfrentamientos.
Mientras tanto, en el territorio palestino, la agencia de defensa civil de Gaza informó que más de 500.000 personas regresaron a Ciudad de Gaza tras el cese al fuego, aunque desde Hamas aseguraron que el desarme del grupo sigue “fuera de discusión”, lo que podría dificultar la implementación plena del acuerdo.
El mundo observa con cautela un proceso que podría redefinir el mapa político y humanitario de Medio Oriente: un canje histórico que, si se concreta, abrirá la puerta a una nueva etapa de diálogo, pero también de tensiones.



