Los magistrados destacaron la vulnerabilidad de Tehuel, quien trabajaba en la informalidad, circunstancia que Ramos aprovechó para atraerlo a su casa en Alejandro Korn. Señalaron también que la desaparición del cuerpo y la quema de sus pertenencias constituyen un acto simbólico de negación de su identidad.

Entre las pruebas clave del caso figuran registros de cámaras de seguridad, la geolocalización del celular y la tarjeta SUBE de Tehuel, imágenes en el teléfono de Ramos, restos calcinados con perfil genético coincidente y la conducta evasiva del acusado. A más de cuatro años del crimen, el cuerpo de la víctima sigue sin aparecer.

Queda pendiente el juicio por jurados de Oscar Montes, señalado como segundo imputado en el caso.