El evento se desarrolló durante más de seis horas en el barrio porteño de Palermo. A lo largo de la jornada, Colapinto realizó tres salidas a pista de aproximadamente 20 minutos cada una, en las que mostró el potencial del monoplaza y su capacidad conductiva ante una multitud.
La primera aparición fue cerca del mediodía, al mando del Lotus E20, un modelo de la temporada 2012 de Fórmula 1. Más tarde, el piloto de 22 años se subió a una réplica del Mercedes-Benz W196, conocida como la “Flecha de Plata”, en homenaje a Juan Manuel Fangio.
Un evento masivo con clima de carrera
Cada salida a pista estuvo acompañada por la reacción inmediata del público. Banderas, aplausos y ovaciones marcaron el ritmo de una jornada que, si bien fue una exhibición, tuvo clima de competencia oficial.
Desde la organización estimaron que más de medio millón de personas se acercaron al circuito urbano para ser parte del evento. La convocatoria se consolidó como una de las más importantes del automovilismo reciente en Argentina.
Familias, fanáticos históricos y nuevos seguidores del piloto colmaron el recorrido, generando un marco que superó las expectativas iniciales.
Velocidad, maniobras y un final inesperado
Durante sus vueltas, Colapinto incrementó progresivamente la velocidad y exigió al máximo el rendimiento del monoplaza. Las maniobras, incluidos derrapes y “donas”, fueron celebradas por el público en cada pasada.
El cierre del espectáculo tuvo un episodio particular: el Lotus E20 presentó un principio de fuego en la parte trasera tras una serie de maniobras. La situación fue controlada rápidamente, sin consecuencias, y aportó un final cargado de adrenalina a la exhibición.
Luego del show en pista, el piloto continuó el contacto con la gente a bordo de un micro descapotable, recorriendo el circuito y saludando a los asistentes.
La Flecha de Plata y el peso de la historia
Uno de los momentos más destacados fue la segunda salida, cuando Colapinto condujo la réplica del Mercedes-Benz W196, el histórico modelo con el que Juan Manuel Fangio marcó una era en la Fórmula 1.
Con casco alusivo, el piloto argentino recreó una postal simbólica que conectó pasado y presente del automovilismo nacional, en un contexto de fuerte identificación del público con la disciplina.
El sueño del regreso de la Fórmula 1
En el escenario, Colapinto valoró el acompañamiento del público y expresó su deseo de que este tipo de eventos impulsen el regreso de la Fórmula 1 al país.
“Ojalá después de este show le podamos demostrar a la F1 lo que generamos y que volvamos dentro de muy poquito a tener un Gran Premio en Argentina”, afirmó.
También destacó el impacto que genera su presencia en nuevas generaciones: “Hoy soy el piloto que los argentinos pueden apoyar. Eso me genera mucha emoción”.
Tras la exhibición, el piloto volverá rápidamente a la competencia oficial, con su participación en el Gran Premio de Miami. El evento en Buenos Aires dejó una señal clara: el vínculo entre el público argentino y la Fórmula 1 sigue vigente, y el fenómeno Colapinto aparece como uno de sus principales motores.



