Uno de los principales aspectos es la exposición al sol y al calor. Aunque los gatos suelen buscar lugares soleados para descansar, las superficies expuestas durante varias horas pueden alcanzar temperaturas elevadas y provocar lesiones, especialmente en zonas con menor cobertura de pelo.

Los gatos de pelaje claro, particularmente aquellos de color blanco o con nariz y piel rosadas, requieren especial atención frente a la exposición solar.

Más pelo, más cepillado

La primavera también suele intensificar la muda de pelo. Durante el acicalamiento cotidiano, los gatos ingieren parte del pelo que desprenden y, en algunos casos, este puede acumularse en el estómago y formar las conocidas bolas de pelo.

Los animales de pelo largo y aquellos que se acicalan con mucha frecuencia presentan mayor predisposición. Por eso, el cepillado regular ayuda a retirar el pelo suelto antes de que sea ingerido.

El aumento de las horas de luz y un ambiente más estimulante también pueden favorecer una mayor actividad. Para los gatos que viven dentro de casa, el juego permite estimular tanto el movimiento como conductas vinculadas con su instinto natural de caza.

Cajas de cartón, bolsas de papel seguras o juguetes tipo caña pueden convertirse en recursos sencillos para enriquecer su rutina. Lo recomendable son sesiones breves y frecuentes, respetando los períodos naturales de actividad y descanso.

Agua fresca y disponible

Con el aumento de la temperatura, la hidratación adquiere especial importancia. Los gatos pueden tener una baja tendencia espontánea a beber agua, por lo que facilitar su acceso resulta fundamental.

Un gato adulto requiere aproximadamente entre 200 y 250 mililitros de agua por día, aunque la cantidad puede variar según su peso, alimentación, actividad y temperatura ambiente.

La alimentación también puede aportar líquidos. Los alimentos húmedos contienen alrededor de un 80% de humedad, por lo que pueden complementar la ingesta diaria.

Mantener agua fresca y limpia, distribuir bebederos en distintos lugares de la casa y ofrecer alternativas como fuentes de agua son algunas opciones. Algunos gatos, de hecho, muestran mayor interés por el agua en movimiento.

Cómo prevenir un golpe de calor

La Dra. María Noel Travetto, veterinaria MP 12508 y directora técnica de la nutricional Mars South Latam, advirtió que todos los gatos pueden ser susceptibles a un golpe de calor y recomendó extremar los cuidados durante los días más calurosos.

Entre las principales medidas se encuentran evitar dejar a los animales dentro de vehículos, incluso durante períodos breves; mantenerlos en lugares frescos y ventilados y evitar el ejercicio excesivo.

También aconsejó garantizar agua disponible, incorporar alimento húmedo para favorecer la hidratación y realizar controles veterinarios periódicos. Ante cualquier cambio o duda sobre el estado del animal, recomendó consultar con un profesional.

La llegada de la primavera no implica modificar por completo la rutina de los gatos, sino adaptar algunos cuidados a las nuevas condiciones climáticas. Agua fresca, espacios protegidos del calor, cepillado frecuente y momentos de juego pueden ayudar a que transiten los días más cálidos con bienestar.