En ese marco, el intendente Raúl Jorge expresó su profundo respeto por “Nuestra tradición, nuestra ubicación en esta geografía, en esta latitud, en este sector de una ciudad netamente andina, con respeto a las tradiciones, nos convoca a la vocación de rendir culto a nuestra Madre Tierra”, señalando que la Pachamama es quien otorga la fuerza y la energía necesaria para continuar con la transformación de la ciudad. Para el mandatario, este acto simboliza “una unión necesaria para el país, la provincia y el municipio”.
Finalmente, el intendente celebró la presencia de niños y el clima favorable que acompañó la jornada, a pesar de los pronósticos de Viento Norte.
Por su parte, la directora general de Turismo, Gabriela Canoniero, calificó que “agosto es como nuestro nuevo año, el año nuevo en Jujuy”, destacando que incluso durante la pandemia el ritual se mantuvo vivo gracias a las copleras.
“Los encargados de la ceremonia abren el pozo, se pide permiso o autorización de la Madre Tierra, se lo rocía con agua bendita y con alcohol y después se comienza a saumar”, detalló Canoniero sobre los pasos seguidos por las copleras. Además, mencionó que se ofrecen alimentos permitidos para pedir por el bienestar de las familias y la comunidad.
Finalmente, Canoniero hizo especial hincapié en la costumbre de la caña con ruda como paso previo a la ceremonia principal. Explicó que esta tradición busca purificar el cuerpo y las energías para el año venidero. “Tenés que comenzar el primero de agosto limpiando las energías del cuerpo bebiendo caña con ruda; es una tradición también que nosotros trajimos a este lugar; lo ideal es hacerlo antes de realizar la ceremonia de agradecimiento, en ayunas”, concluyó la directora, remarcando el simbolismo de protección y buenos augurios de los tradicionales tres tragos.




