La declaración fue difundida este viernes por la subsecretaria parlamentaria de Estado para los Territorios de Ultramar, Uma Kumaran, quien sostuvo que el derecho de los habitantes de las islas a desarrollar sus recursos naturales forma parte de su derecho a la autodeterminación.
El Gobierno británico también cuestionó las medidas impulsadas por la Argentina contra empresas y particulares que suministran bienes y servicios al archipiélago, especialmente en el sector de hidrocarburos.
“Estas acusaciones contra empresas e individuos son inaceptables y no tienen justificación legal”, afirmó Kumaran en el comunicado oficial.
Asimismo, Londres señaló que continuará trabajando con el Gobierno de las Islas Malvinas para proteger sus intereses y destacó las oportunidades económicas disponibles para las empresas que quieran operar en el territorio.
La respuesta argentina y el conflicto por el petróleo
La postura británica se conoció luego de que la Cancillería argentina rechazara una guía publicada por el Reino Unido el 15 de septiembre, en la que se respalda la actividad económica en las islas y el desarrollo de sus recursos naturales.
Por su parte, el Gobierno argentino sostiene que las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur, junto con los espacios marítimos circundantes, forman parte del territorio nacional y considera ilegítimas las actividades hidrocarburíferas que se desarrollan sin autorización argentina.
En ese marco, la Cancillería informó que envió cerca de 180 notas de advertencia a personas y empresas de 30 países e inició 60 procedimientos administrativos relacionados con actividades hidrocarburíferas en las áreas bajo disputa de soberanía.
La controversia también se concentra en el proyecto petrolero Sea Lion, ubicado en la Cuenca Malvinas Norte y desarrollado por las compañías Rockhopper Exploration y Navitas Petroleum.
La Argentina avanzó con medidas judiciales y legislativas para reforzar las sanciones contra empresas que participen en la explotación de recursos naturales en las zonas que reclama como propias, mientras que el Reino Unido mantiene su respaldo a las actividades económicas autorizadas por las autoridades de las islas.
La disputa por la soberanía de las Malvinas continúa así vinculada a los intereses económicos y a la explotación de recursos naturales en el Atlántico Sur, en un escenario de nuevas tensiones diplomáticas entre Buenos Aires y Londres.




