Burnham, líder del Partido Laborista, ratificó que su gobierno respetará “los derechos de los isleños que decidieron ser británicos” y recordó el referéndum de 2013, en el que la mayoría de los habitantes del archipiélago votó por continuar bajo administración británica.
Las declaraciones se produjeron luego del anuncio de la Casa Rosada de iniciar procedimientos sancionatorios contra 15 personas y empresas, que se suman a otras 45 previamente señaladas, elevando a 60 los involucrados en actividades hidrocarburíferas ilegales en la plataforma continental argentina.
El comunicado oficial argentino enfatizó que “la República Argentina no admite ni admitirá ataques contra su soberanía” y ratificó que las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur forman parte del territorio nacional.
Funcionarios británicos descartaron que las sanciones afecten el control sobre las islas y remarcaron la validez de su alianza con Estados Unidos, mientras Milei anticipó que enviará al Congreso proyectos de ley para reforzar la defensa de los intereses nacionales en el archipiélago.
La disputa por la soberanía de las Malvinas vuelve así a tensar la relación bilateral, con ambos gobiernos reafirmando posiciones históricas y sin señales de negociación en el corto plazo.
Con información de: Perfil




