La Cancillería analiza presentar una protesta diplomática por canales reservados, ya que el acuerdo prevé notificaciones anticipadas de movimientos militares en zonas sensibles. “Nada de eso ocurrió durante el tránsito del HMS Medway”, señalaron fuentes vinculadas al monitoreo naval.
Ni el comandante de las Fuerzas Británicas asentadas en Malvinas, brigadier Charlie Harmer ni la comandante del patrullero, la capitán de corbeta Lucía Ramsay, utilizaron los canales de comunicación previstos en el acuerdo para informar el desplazamiento del buque.
El episodio ocurre en un contexto en el que el Gobierno argentino busca profundizar su alineamiento con Estados Unidos y mantener un vínculo más cercano con el Reino Unido, lo que obliga a administrar un delicado equilibrio. Una protesta enérgica podría tensionar la relación, mientras que el silencio sería interpretado como aceptación tácita de la falta de aviso.
La Armada Argentina realizó el seguimiento del buque mediante sensores electrónicos y una aeronave Beechcraft B-200M “Cormorán”, equipada con sistemas de cooperación tecnológica con Estados Unidos. El monitoreo fue coordinado por el Área Naval Austral bajo la conducción del contraalmirante Guillermo Prada.
Después de atravesar aguas argentinas, el HMS Medway recaló en Punta Arenas, Chile, donde permanecerá hasta el 8 de julio para tareas de reaprovisionamiento. Esta escala vuelve a poner en discusión el rol de Chile dentro del esquema logístico británico en el Atlántico Sur, un tema que en años anteriores había generado consensos regionales para limitar el uso de puertos por parte de buques militares británicos.
El HMS Medway pertenece a la clase River Batch 2 y reemplazó este año al HMS Forth como patrullero permanente en Malvinas. Equipado con un cañón automático de 30 milímetros y capacidad para operar helicópteros Merlin, su misión excede la vigilancia de las islas y se extiende al patrullaje oceánico y la protección de rutas estratégicas.
El tránsito sin aviso expuso nuevamente la asimetría estratégica en el Atlántico Sur y la fragilidad de los mecanismos diplomáticos creados para evitar incidentes militares, en un diferendo que, más de cuatro décadas después de la guerra, sigue condicionando la política exterior argentina.
Con información de: Ámbito



