“Para ser libre, para vivir de acuerdo con uno mismo y no apartarse del camino que el destino nos ha trazado, hace falta coraje. Mi película es sobre el coraje de Camila O’Gorman y Ladislao Gutierrez”, decía un texto escrito por María Luisa Bemberg en mayo de 1984, cuando se estrenó la película que en versión libre narraba la tragedia de los amantes del Río de la Plata.
Un 18 de agosto, pero del año 1848 eran ejecutados en Santos Lugares, hoy partido de San Martín en la provincia de Buenos Aires.
Muchos conocen la historia, pero bien vale recordarla. Muchos la descubrieron gracias a esa película estrenada hace 40 años.
Camila O´Gorman era una joven perteneciente a una familia de clase alta de ascendencia irlandesa, francesa y española. Su padre era un ferviente partidario del régimen conducido por el Brigadier Juan Manuel de Rosas. Su abuela, era una distinguida dama que había sido amante del Virrey Liniers y debió exiliarse un largo tiempo en Río de Janeiro, se la conocía como Mandame Perichón o la Perichona. Ladislao Gutiérrez, era un joven sacerdote tucumano, sobrino del gobernador tucumano Celedonio Gutiérrez.
En el año 1843 Ladislao llegará a Buenos Aires, ya conocía a Eduardo O’ Gorman -el hermano de Camila- y será destinado a la parroquia que la familia de Camila concurría a misa los domingos. Conocerá a Camila, se transformará en su confesor y nacerá entre ellos un romance clandestino rápidamente.
En diciembre de 1847 decidirán huir hacia Brasil, pero se detendrán en Goya -provincia de Corrientes-, allí se instalarán como maestros con los nombres de Máximo Brandier y Valentina Desán. Aunque serán descubiertos el 16 de junio de 1848 por el sacerdote irlandés Michael Gannon. Rápidamente apresados y conducidos a la provincia de Buenos Aires para que el gobernador Rosas decidiera la suerte de ambos.
Los comentarios en la prensa local y de otros países llevaron a Rosas a tomar la determinación de fusilarlos para establecer un castigo ejemplar. Y así en la mañana de un 18 de agosto, Camila y Ladislao murieron bajo las balas de un pelotón de fusilamiento.
Su historia comenzará a ser recordada en crónicas de la época, en textos literarios y teatrales como los de Felisberto Pelissot de 1857 o el de Heraclio Fajardo de 1862. Estas obras teatrales serán censuradas durante mucho tiempo en Buenos Aires y en Montevideo.
Y tendrá que pasar casi un siglo para que la genial directora de cine María Luisa Bemberg rescate esta historia. Que habla del coraje de vivir como uno quiere, que señala que el coraje es la decisión de enfrentar la adversidad pase lo que pase.
Ojalá todos podamos tener el coraje de estos dos amantes para vivir nuestra vida de la mejor manera posible.
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