Según explicó Parma, parte de ese flujo de inversiones ya comenzó a materializarse con proyectos ratificados bajo el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones, que concentran aproximadamente USD 25.000 millones.

Inversiones concentradas en minería y energía

El ejecutivo detalló que cerca del 60% de las inversiones proyectadas se orientan al sector minero, especialmente en cobre, oro y litio, mientras que el 40% restante corresponde al sector energético, incluyendo proyectos de upstream, midstream y gas natural licuado (GNL).

De acuerdo con las estimaciones presentadas, este flujo de capital podría generar entre USD 50.000 y USD 60.000 millones adicionales de exportaciones.

Si se suman los USD 25.000 millones que ya aporta el agro, el resultado sería un fortalecimiento del superávit comercial y de la acumulación de reservas del país.

El rol de los bancos y el mercado de capitales

Parma sostuvo que el sistema financiero argentino todavía tiene amplio margen de crecimiento.

El sistema financiero representa apenas el 11% del PBI cuando podría ser entre tres y cinco veces mayor”, afirmó durante su intervención.

Según explicó, el principal déficit no se encuentra en los créditos de consumo, sino en el desarrollo del crédito hipotecario, un segmento que históricamente ha tenido baja penetración en el país.

En paralelo, indicó que el mercado de capitales también presenta oportunidades de expansión. Estimó que podría multiplicarse al menos por cuatro, impulsado por el crecimiento de fondos comunes de inversión, la industria de seguros y otros inversores institucionales.

Depósitos y estabilidad macroeconómica

El CEO de Banco Macro subrayó que el crecimiento del sistema financiero depende de la expansión de los depósitos tanto en pesos como en dólares.

“Para que haya más crédito tiene que crecer la base de depósitos, porque es lo que permite la intermediación financiera”, explicó.

En el caso de los depósitos en pesos, destacó la importancia de tasas reales positivas, mientras que para los depósitos en dólares mencionó medidas recientes como amnistías fiscales, normas de regularización patrimonial y exenciones impositivas que buscan incentivar el retorno de divisas al sistema.

Parma agregó que este proceso solo es posible en un contexto de orden macroeconómico, estabilidad institucional y desregulación.

Innovación e inclusión financiera

Otro de los ejes abordados fue la agenda de innovación dentro del sistema financiero.

El ejecutivo planteó que el desafío central es expandir el sistema, incorporando nuevos actores mediante herramientas tecnológicas y modelos de inclusión financiera.

Esto permitiría ampliar el acceso al crédito, fortalecer el ahorro y aumentar la capacidad de financiamiento de la economía.

Un sistema pequeño pero sólido

En el cierre de su exposición, Parma sostuvo que el sistema financiero argentino, pese a su tamaño reducido, presenta altos niveles de capitalización y liquidez en comparación internacional.

Según indicó, si se mantiene la estabilidad macroeconómica y continúan las reformas estructurales, el sistema podría alcanzar su máximo potencial y financiar el ciclo de inversiones que necesita la Argentina para impulsar su crecimiento en los próximos años.