Al finalizar 2023, se contabilizaban aproximadamente 19,5 millones de personas en situación de pobreza y 5,6 millones de indigentes, los peores números desde 2020, año en que la pandemia golpeó fuertemente a la economía. 

"Las regiones Noreste (NEA) y Noroeste (NOA) continúan siendo las más afectadas, y más de la mitad de los menores de 14 años están en situación de pobreza", un dato que había adelantado La Voz de Jujuy.

Noticia de referencia: https://www.lavozdejujuy.com/politica/16660-el-efecto-milei-en-el-noa-y-nea-casi-8-de-cada-10-ninos-menores-de-14-anos-viven-en-la-pobreza

Un deterioro esperado

Se espera un incremento en las cifras de pobreza debido a la dura caída de los salarios reales durante los primeros seis meses de 2024. Según el propio INDEC, los salarios de los trabajadores formales fueron un 15% menores en términos reales comparados con el segundo semestre de 2023, teniendo en cuenta la inflación. Esta situación golpeó especialmente a los trabajadores del sector informal, quienes enfrentan los mayores desafíos de recuperación económica.

La Universidad Católica Argentina (UCA), a través de su Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA), ya adelantó que la pobreza alcanzó el 52% de la población en el primer semestre, alcanzando niveles no vistos desde 2004. La indigencia, en tanto, llegó al 17,9%. Durante el primer trimestre del año, la pobreza llegó a su punto más alto, un 54,9%, antes de retroceder al 49,4% en el segundo trimestre, debido a la desaceleración de la inflación y una leve recuperación de los salarios reales.

Agustín Salvia, director del ODSA, subrayó que la destrucción de empleos en el sector informal y los bajos salarios en el sector privado son factores clave en los altos niveles de pobreza e indigencia. "El sector de trabajadores informales pobres, que cayó en la indigencia y depende de los programas sociales, no se ha recuperado", señaló Salvia, advirtiendo sobre el aumento de la desigualdad entre los distintos sectores laborales.

A pesar de estas cifras, cabe aclarar que los métodos utilizados por la UCA y el INDEC son diferentes, lo que implica que los resultados no son estrictamente comparables, aunque ambos reflejan la gravedad de la situación social y económica que atraviesa el país.