“Por eso digo, no fue un robo, fue una amenaza”, expresó Mamaní, al remarcar que los intrusos recorrieron dormitorios, abrieron cajones y revisaron toda la casa, pero no rompieron nada ni se llevaron otros objetos de valor.

La periodista explicó que en la computadora sustraída tenía información vinculada a su trabajo y que el ejemplar de la Constitución lo había consultado ese mismo día para analizar el tema de tierras fiscales. La manera en que fue colocado el documento le resultó un mensaje directo hacia su labor profesional.

“Es horrible sentir esto, que hayan invadido el espacio de trabajo donde queda claro que el mensaje fue hacia mi trabajo, sabían quién soy, qué hago, que algo molestó a alguien”, señaló durante la entrevista.

Mamaní pidió que el hecho sea investigado y que se garantice el ejercicio de la profesión periodística. “Me tocó a mí, pero es para todos que se garantice la libertad de expresión, la libertad de prensa, el derecho a la comunicación, el derecho a la información de todos”, subrayó.

El episodio generó preocupación en el ámbito periodístico local, ya que se interpreta como un intento de intimidación hacia quienes ejercen la comunicación en temas sensibles. La periodista insistió en que lo ocurrido no debe quedar impune y que se trata de un caso que afecta a toda la sociedad.