Al menos 50 personas murieron, entre ellas cinco niños, mientras otras 100 como mínimo resultaron heridas luego de un bombardeo contra la estación de Kramatorsk, ciudad del este de Ucrania, donde centenares de personas aguardaban un tren para abandonar la región. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, calificó como una "maldad sin límites" de parte de Rusia el sangriento ataque contra la estación de tren.