En una polémica decisión tomada en tiempo récord, la Comisión Nacional de Monumentos aprobó sin modificaciones el proyecto de demolición del emblemático Luna Park impulsado por el Arzobispado de Buenos Aires y el empresario Diego Finkelstein. De esta manera, se prevé la ampliación de su capacidad en un 53%, pasando de 8.400 a 13.000 espectadores.