La batalla judicial por la reforma laboral ya dejó de ser una discusión exclusiva sobre salarios, indemnizaciones, convenios colectivos o poder sindical. El nuevo movimiento del Gobierno nacional ante la Corte Suprema, a través de un recurso de per saltum contra la cautelar que suspendió más de 80 artículos de la Ley 27.802, revela que la verdadera disputa es todavía más profunda: quién tiene la potestad de frenar una ley votada por el Congreso, con qué alcance puede hacerlo y desde qué tribunal debe resolverse una controversia de semejante magnitud.