El gobierno de Javier Milei generó un nuevo revuelo al cerrar dos instituciones importantes para el sector agrario en Argentina: El Instituto Nacional de la Agricultura Familiar, Campesina e Indígena (Inafci) y el Consejo de Agricultura Familiar. El cierre de estos organismos dejó sin trabajo a más de 900 empleados en todo el territorio argentino, 39 de ellos en la provincia de Jujuy, y afecta a unas 250.000 familias que dependen de estas políticas públicas en todo el país.