Si nada extraordinario sucede -y en Argentina lo extraordinario suele ser rutina- el país parece encaminarse hacia una suerte de pax de ocho meses, hasta después de las vacaciones de invierno de 2026. Algo así como: nos vemos en agosto para hablar en serio de 2027. La buena cosecha de trigo que traerá dólares en las próximas semanas, sumada a la toma de créditos por parte de empresas y provincias, se enganchará con el clásico “trimestre de oro” del 2026. Luego llegará el Mundial, que congelará la agenda pública hasta mediados de julio.