Miércoles, me despierto, busco el celular para ver la hora, 3:30 am, 8° grados la temperatura. Otra noche más que no puedo dormir. Como tantas otras noches de este año que ya va llegando a la curva y la recta final. Un año que parece una montaña rusa donde cada día y cada semana nos deparan nuevas situaciones. Donde la angustia nos come vivos aunque lo disimulemos, donde solo podemos pensar en que más que volver a diciembre de 1983, estamos pensando en mayo y junio de 1989. Quizá sea eso la causa de mi insomnio recurrente. No apelo a ningún psicofármaco ni a ningún otro tipo de sustancia para dormir.