En esta oportunidad, ambos confirmaron su asistencia al acto organizado por el gobernador Osvaldo Jaldo, quien optó por invitar a todas las autoridades nacionales sin excepciones. “Tucumán no excluye a nadie”, remarcó el mandatario provincial, evitando involucrarse en una disputa que ya se transformó en una de las principales tensiones internas de La Libertad Avanza.

Las diferencias habían salido a la luz el pasado 20 de junio cuando Rosario celebró el Día de la Bandera. Allí Villarruel denunció que nunca le había llegado la invitación formal desde Casa Rosada para una de las fechas más significativas para los argentinos. Sin embargo, el gobernador Maximiliano Pullaro le cursó la invitación por parte de la gobernación la cuál la vice presidenta aceptó.

Diversos medios nacionales han informado sobre diferencias en temas de gestión, estrategia política y armado territorial, además del creciente aislamiento de Villarruel respecto del núcleo duro que rodea al Presidente. Fuentes parlamentarias sostienen que la vicepresidenta ha reforzado una agenda propia desde el Senado, buscando diferenciarse de algunas decisiones del Ejecutivo.

El acto en Tucumán también tendrá un fuerte valor simbólico para Milei. En julio de 2024 eligió el mismo escenario para firmar el denominado Pacto de Mayo junto a 18 gobernadores, uno de los hitos políticos más importantes de su gestión.

De esta manera, y más allá del contenido institucional de la celebración, todas las miradas estarán puestas en un dato simple pero políticamente decisivo: si Milei y Villarruel logran exhibir una mínima señal de normalidad o si la ceremonia patria vuelve a convertirse en el escenario de una interna que ya dejó de ser un rumor para transformarse en una de las mayores debilidades del oficialismo.