El hecho ocurrió alrededor de las 18:30, en el horario de salida, cuando una docente advirtió que un estudiante se había descompensado. Al revisar sus pertenencias, se encontró una tableta con levomepromazina, un fármaco de alta potencia indicado para pacientes psiquiátricos u oncológicos, el cual requiere estricta supervisión médica.

Este tipo de medicamentos es de uso hospitalario o bajo prescripción controlada. Entre los efectos secundarios más comunes está la somnolencia, sequedad de boca, mareos, visión borrosa, y una abrupta baja de la presión arterial. Entre los riesgos más graves se encuentran las alteraciones hormonales, depresión del sistema nervioso central, y daño en el hígado.

Por la emergencia, el cuerpo docente dio aviso al SAME, que trasladó al menor en ambulancia al Hospital Arturo Zabala. Poco después se confirmó que otros nueve estudiantes también habían ingerido las pastillas y presentaban síntomas, por lo que fueron derivados al mismo hospital.

Del total de afectados, dos debieron ser trasladados al Hospital Materno Infantil de la capital jujeña para recibir atención especializada.

El Ministerio Público de la Acusación intervino en el caso. El ayudante fiscal de turno ordenó realizar cadena de custodia de las muestras de orina para su análisis en laboratorio y solicitó la participación de sanidad policial en los nosocomios para verificar el estado de salud de los menores.

La situación generó alarma en la comunidad educativa y en las familias de los estudiantes, que permanecen bajo observación médica. Las autoridades continúan investigando cómo los alumnos accedieron al medicamento y qué medidas de prevención deberán reforzarse.