La posibilidad de que Adorni deba presentarse ante la Cámara alta el próximo 2 de julio suma presión sobre la Casa Rosada. El escenario se complicó luego de que sectores aliados, entre ellos referentes del PRO y la UCR, anticiparan su respaldo a la iniciativa impulsada por la oposición.

Mientras tanto, el presidente Javier Milei evita una definición pública sobre el futuro de uno de sus funcionarios más cercanos.

Una cuenta regresiva que ya comenzó

La discusión parlamentaria se aceleró en las últimas semanas y dejó al descubierto tensiones dentro del propio espacio libertario.

La postergación de la sesión en el Senado otorgó algo de aire al Gobierno, aunque también extendió el desgaste político. Según distintos sectores del oficialismo, la incertidumbre comenzó a afectar el funcionamiento cotidiano de áreas estratégicas de gestión.

En ese contexto, emergió la figura de Patricia Bullrich como una de las dirigentes con mayor capacidad de influencia dentro del tablero político. La exministra administró los tiempos legislativos y logró trasladar nuevamente la responsabilidad de la decisión a la Casa Rosada.

El nombre que apareció en escena

Uno de los movimientos recientes del oficialismo fue la incorporación del diputado nacional Adrián Ravier como vocero político, una decisión interpretada como un intento de reorganizar la comunicación gubernamental en medio de la crisis.

Ravier, vinculado a la Fundación Faro y con trayectoria académica en el ámbito liberal, logró consenso entre distintos sectores internos de La Libertad Avanza, un hecho poco habitual en un espacio atravesado por disputas de poder.

Sin embargo, su desembarco no despeja las dudas sobre la continuidad de Adorni.

El dato que preocupa al Gobierno

Más allá de las negociaciones políticas, los números de opinión pública encendieron señales de alarma.

Una encuesta nacional realizada por CEOP Latam reveló que el 79% de los consultados considera que Adorni debería dejar su cargo. Además, dos de cada tres personas respaldarían una eventual moción de censura impulsada por el Congreso si el funcionario no presenta su renuncia.

El estudio también mostró que el 85% afirma creerle “poco o nada” a las declaraciones del jefe de Gabinete.

“Lo que aparece es una crisis de credibilidad muy profunda. Adorni ya no es percibido solamente como un funcionario cuestionado, sino como un símbolo de una contradicción entre el discurso oficial y las prácticas que buena parte de la sociedad observa”, explicó Roberto Bacman, director de CEOP Latam.

Los posibles reemplazos y el dilema oficial

Mientras la presión aumenta, también comenzaron las especulaciones sobre un eventual sucesor.

Entre los nombres mencionados aparecen el canciller Pablo Quirno, la ministra Sandra Pettovello e incluso figuras con proyección electoral propia como Diego Santilli, Martín Menem y Luis Petri.

Sin embargo, ninguno manifestó públicamente interés en asumir un cargo que hoy aparece asociado a una fuerte exposición política y a un escenario de conflicto permanente con el Congreso.

Con el reloj avanzando hacia el 2 de julio, la pregunta sigue abierta. El Senado prepara su ofensiva, la oposición afila estrategias y el Gobierno busca evitar una derrota política de alto impacto. Mientras tanto, el futuro de Manuel Adorni permanece suspendido en una cuenta regresiva que parece acelerarse día tras día.