El Gobierno nacional dio un paso clave en el Congreso al obtener el dictamen de mayoría para el proyecto de ley que crea el denominado "Súper RIGI", un régimen especial destinado a promover grandes inversiones en sectores tecnológicos estratégicos como inteligencia artificial, semiconductores, energías renovables, hidrógeno verde y producción de baterías.
La iniciativa reunió 61 firmas durante un plenario de las comisiones de Presupuesto y Hacienda, Industria y Ciencia y Tecnología, con el acompañamiento de legisladores del PRO, la UCR e Innovación Federal. Ahora, el oficialismo buscará llevar el proyecto al recinto en la próxima sesión de la Cámara de Diputados.
Uno de los pocos respaldos explícitos durante el debate fue el del diputado Eduardo Falcone, quien destacó la incorporación de propuestas impulsadas por el MID. Entre ellas, la obligación de que los proyectos contemplen una inversión mínima del 20% en proveedores locales y la posibilidad de computar al doble las inversiones destinadas a investigación y desarrollo dentro de los compromisos exigidos por el régimen.
Sin embargo, la oposición cuestionó duramente la iniciativa. Desde Unión por la Patria, Germán Martínez calificó como "infantil" el argumento oficial de que las exenciones fiscales no afectarían la recaudación porque se trata de inversiones que hoy no existen en el país. Además, puso en duda que el régimen genere empleo y transferencia tecnológica en la magnitud prometida.
"Estamos convencidos de que hacen falta inversiones, pero esta ley no lo va a conseguir", sostuvo el legislador santafesino, quien advirtió sobre una creciente desigualdad entre los sectores beneficiados y el resto de la economía.
Las críticas también llegaron desde el Frente de Izquierda. Nicolás del Caño definió al proyecto como un "régimen de privilegio" diseñado para favorecer a grandes empresas tecnológicas, mientras que Néstor Pitrola denunció que permitirá a los grandes grupos económicos disponer libremente de las divisas generadas por sus exportaciones.
Qué propone el Súper RIGI
El nuevo esquema apunta exclusivamente a industrias de frontera tecnológica y establece requisitos más exigentes que el RIGI original. Para acceder a los beneficios, las empresas deberán realizar inversiones mínimas de 1.000 millones de dólares.
Entre los principales incentivos se destacan:
- Reducción del Impuesto a las Ganancias al 15%.
- Amortización acelerada de inversiones.
- Certificados de crédito fiscal para cancelar IVA.
- Contribuciones patronales con una alícuota única del 10%.
- Exención de derechos de importación y exportación.
- Estabilidad fiscal, aduanera y cambiaria por 30 años.
- Disponibilidad progresiva de divisas hasta alcanzar el 100% de libre disponibilidad a partir del tercer año.
A diferencia del RIGI tradicional, el nuevo régimen tendrá una ventana de adhesión de cinco años, con posibilidad de una prórroga adicional, y excluye proyectos vinculados exclusivamente a recursos naturales o infraestructura.
Mientras el oficialismo sostiene que la medida permitirá posicionar a la Argentina como un polo de desarrollo tecnológico global, la oposición advierte que podría profundizar beneficios para grandes corporaciones sin garantizar empleo, valor agregado local ni un impacto positivo en la economía real.



