En un partido que pasó de la monotonía a la emoción absoluta, los europeos estuvieron dos veces en ventaja, pero los asiáticos reaccionaron en ambas oportunidades y terminaron celebrando una igualdad que puede valer oro en la lucha por la clasificación.

Tras un primer tiempo sin grandes emociones, la "Naranja Mecánica" abrió el marcador a través de Virgil van Dijk, que ganó de cabeza tras una pelota parada y puso el 1-0.

La respuesta japonesa fue inmediata. Keito Nakamura aprovechó un descuido defensivo y marcó el empate para alimentar la ilusión de los asiáticos.

Un final para el infarto

Cuando parecía que Países Bajos recuperaba el control del partido, apareció Crysencio Summerville para volver a adelantar a los dirigidos por Ronald Koeman y poner el 2-1 parcial.

Sin embargo, Japón no bajó los brazos y siguió buscando el empate hasta el último minuto.

La recompensa llegó a dos minutos del final, cuando Daichi Kamada conectó un preciso cabezazo y decretó el 2-2 definitivo ante la incredulidad de los neerlandeses.

Un punto que puede valer mucho

Con este resultado, ambos seleccionados sumaron su primera unidad en el Grupo F, que también integran Suecia y Túnez.

Para Japón, el empate representa una nueva muestra de crecimiento en el escenario internacional y confirma por qué llegó al Mundial 2026 como una de las selecciones más competitivas de Asia.

Países Bajos, en cambio, dejó escapar una victoria que parecía asegurada y deberá reaccionar rápidamente si quiere avanzar sin sobresaltos a la próxima fase.

En Dallas hubo reparto de puntos, pero la sensación fue distinta: Japón festejó como una victoria y Países Bajos se fue con sabor a derrota.