El entrenador de 45 años atravesó un ciclo complicado, marcado por una serie de decepciones que profundizaron la crisis en el equipo. La eliminación en los cuartos de final de la Copa Sudamericana a manos de Cruzeiro por penales, sumada a la derrota ante River, donde el “Millonario” presentó varios suplentes, tensó aún más la situación en La Bombonera. Esta derrota no solo fue dolorosa por lo que representa perder un Superclásico, sino que también exacerbó las diferencias entre el Consejo de Fútbol, el cuerpo técnico, los jugadores y los hinchas.
El futuro de Martínez se definirá en las próximas horas, y aunque aún no está claro si dirigirá el partido ante Belgrano en Córdoba, su salida del club parece inevitable. Boca está actualmente en la séptima posición de la tabla anual de la Liga Profesional de Fútbol, una ubicación que no asegura su clasificación para la próxima edición de la Copa Libertadores, lo que generaría aún más tensión dentro del club.
El malestar entre los hinchas fue en aumento, especialmente tras la eliminación en la Sudamericana, donde el equipo mostró un nivel de fútbol muy pobre. La hinchada Xeneize no solo cuestiona el desempeño del plantel, sino también la gestión de Juan Román Riquelme, quien enfrenta una creciente presión para dar un paso al costado.
A pesar de la crisis, Boca aún tiene una posibilidad de conquistar un título este año: la Copa Argentina, donde se encuentra en los cuartos de final y enfrentará a Gimnasia y Esgrima de La Plata. Sin embargo, la participación en el torneo continental más importante del continente pende de un hilo, lo que agrava la tensión en el club.
El sábado 28 de septiembre, Boca enfrentará a Belgrano por la decimosexta fecha de la LPF a las 20:00 horas, en lo que podría ser el último partido de Diego Martínez como director técnico del club.



